“EL AGUA ES LA FUERZA DE TODA LA NATURALEZA”
El agua es vital e imprescindible para el progreso de la vida tal y como la conocemos. Es por ello que frente al crecimiento de la población a nivel mundial, hay que garantizar su cuidado y uso sostenible: estas son tareas y responsabilidades de los ciudadanos y Gobiernos. Ayer se celebró el Día Internacional del Agua, ocasión única para recordar que, aunque a veces no valoramos un bien tan fundamental para nuestra vida, muchas personas en el mundo no tienen acceso a la cantidad de agua potable necesaria para su supervivencia.
El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente. Este vital líquido juega un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.
La escases de agua no solo se debe a las condiciones naturales de determinadas regiones, también tiene que ver mucho en su escases, el aumento de la población, el despilfarro y la contaminación; esto es de preocuparnosya que el agua es fundamental para la humanidad: además del agua para beber, dependen de ella la agricultura, la industria, la higiene, la salud, la calidad ambiental, las posibilidades de desarrollo de un territorio y su población. Todos–humanos, vegetales, animales irracionales- dependen del agua, de su calidad y de su consumo racional.
El agua es esencial para la vida, y es denominador común de todos los retos del desarrollo sostenible. Necesitamos agua para producir alimentos, para producir energía. La falta de agua provoca efectos devastadores en los países que las sufren. La mitad de la población mundial vive en áreas en las que día a día enfrentan una grave escases de agua o que carecen de la infraestructura mínima necesaria para proveerse de agua potable.
Hay que generar conciencia sobre el uso sostenible que debe darse a este recurso natural frente al crecimiento de la población mundial, que en el mediano y largo plazo exigirá una mayor producción de alimentos. Sin agua no hay alimentos. A nivel individual es posible cuidar el agua de muchas formas, como no dejarla correr sin usarla –por citar algún punto, el agua de lluvia hay que aprender a usarla para que no se desperdicie-, regar durante la noche o reciclarla. Es perentorio dejar de malgastar este precioso líquido más si somos conscientes que, mientras la mal usamos o la mal gastamos, en otra parte del mundo un niño muere de sed o de enfermedades prevenibles. La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar. Hay que evitar que por el mal uso del agua, todo sea lágrimas.