EL AJUSTE “YA ESTÁ TOCANDO EL HUESO”
Las negociaciones para mejorar el proyecto de presupuesto que le corresponde a Tabasco comenzaron en la Ciudad de México, con el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez y su secretario de Finanzas, Amet Ramos Traconis. Dialogaron con el subsecretario de Hacienda y Crédito Público federal, Fernando Galindo Favela. En ese primer cabildeo, el mandatario estatal reveló que encontró “buena disposición” del subsecretario para “conciliar cifras y ver de qué manera mejorar el presupuesto que le corresponde a Tabasco que ya está en la Cámara de Diputados”.
Se tiene hasta el 15 de noviembre para alcanzar una mejor partida, pues la que propone el documento que será aprobado por el Legislativo frena las obras en áreas sociales, educativas, de seguridad y agropecuarias. La magnitud del nuevo recorte es grave. El jefe del Ejecutivo tabasqueño ha dicho que este cuarto ajuste “ya está tocando el hueso, está pegando en algunas actividades fundamentales”. Este primer cabildeo surge de lo que el bloque de gobernadores surgidos del PRD convinieron con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en semanas pasadas, de dar paso a conversaciones bilaterales para que cada gobierno estatal plantee su propia situación y soluciones en el edificio de Bucareli.
Frente este panorama incierto, Núñez ha mantenido un mensaje de aliento para el pueblo tabasqueño, empezando por elogiar a los legisladores federales por Tabasco, Candelario Pérez, Elio Bocanegra y Héctor Peralta, que no han sido indiferentes al vendaval. “Todos juntos vamos a sacar adelante a Tabasco”, ha sido la consigna del jefe del Ejecutivo.
En su gira de trabajo reciente por Jalapa, el inquilino de la Quinta Grijalva ilustró a los ejidatarios de Aquiles Serdán, que apenas habían recibido la mitad del camino asfaltado y ya pedían la pavimentación de la otra mitad, cómo el recorte presupuestal pega a las obras sociales. Le señaló la mampara de la obra entregada y les dijo que era una inversión federal, que provenía de los ingresos petroleros. “El gasto es federal, al caerse el precio del petróleo, se cae la recaudación federal, antes era de 40 pesos recaudados por cada 100 pesos, pero ha caído a 18 de cada 100 pesos. Por eso se ha tenido que reducir por cuarta vez el presupuesto. Esta partida de inversión la ponen en 2017 en 0%”
En esta encrucijada, me parece que Núñez actúa como estadista. Lejos de escurrir el bulto a la Federación, explica en sus encuentros con los tabasqueños “que no es un asunto de voluntad, sino objetivo, de déficit público; no habría más que de dos sopas: endeudarnos o subir impuestos. Por eso el gobierno federal no acude a esas medidas sino a bajar el gasto”. Para comprender la seriedad del problema, les explicó que el 94% de lo que ingresa a las arcas estatales proviene de la federación a partir de recaudaciones y el gasto federal. Un recorte a las finanzas estatales significa “una pulmonía”. No obstante, se tiene que “pensar en México, pero también pensar en Tabasco”. Ante los jalapanecos aseguró sin perder el humor que “tenemos que trabajar intensamente, a ver qué tanto podemos, como dicen por ahí, de lo perdido, lo que aparezca”.
La batalla por el presupuesto se mira intensa, pero si algo le sobra al mandatario en su más de medio siglo de servicio público, es dialogar y alcanzar acuerdos para beneficio de la mayoría. Tiene como aval que se ha ejercido un ordenamiento de las finanzas, que su antecesor dejó en la debacle. Y que esos recursos han beneficiado a los estudiantes, a los pescadores, a los ejidatarios, a las personas de la tercera edad, a los discapacitados y a las personas vulnerables socialmente.
Claro, hay quienes ven este asunto como mayor simplismo. Se olvidan que Tabasco carga sobre los hombros el saqueo de otros tiempos. Y ahí está de diputado un ex gobernador que sabe cómo se ordeñó al estado.