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La Verdad del Sureste

La Ambivalencia de las Redes Sociales


El medio de interacción a través de las redes sociales tan en boga en las sociedades contemporáneas, representa un nuevo paradigma de las relaciones interpersonales y colectivas, donde los usuarios, cercanos o no, son colocados de manera virtual en una misma situación geográfica, compartiendo el mismo espacio cibernético, desapareciendo cualquier barrera física.

En la era moderna, sería necio negar que las redes sociales resultan un eficaz instrumento para relacionarse, que permite contactar cerca de diez mil personas en pocos segundos; y que son una fuente de debate, canalizadoras de ayuda social, dispersoras de conocimiento y de difusión de noticias.

Tampoco, podemos negar que son un medio fácil para cometer delitos, dada la poca legislación referente al tema; y por el uso adictivo del internet, el cual absorve irreversiblemente el tiempo del usuario y lo conlleva a compartir información personal; lo cual facilitá la invasión en sus vidas de sujetos patológicos y delincuenciales, que siempren están al acecho en las redes sociales, tal y como lo advirtió el politólogo Giovanni Sartori, en su libro “Homo Videns. La Sociedad Teledirigida”.

Por otro lado, brinda la posibilidad de la retransmisión directa de una noticia en el mismo momento en el que se produce y a la vez el usuario puede emitir una reflexión. Pero en la instantaneidad de las noticias, radica el peligro de la falta de filtros en la información; lo cual ha generado las “fake news” o noticias falsas, que fueron denunciadas durante la campaña presidencial en Estados Unidos, y tuvieron una influencia decisiva en el electorado, restándole credibilidad a los medios serios y profesionales.


Un uso positivo de las redes sociales, por parte de los movimientos ciudadanos, políticos y ecologistas, es a través del intercambio de información para llevar a cabo denuncias, protestas, así como solicitudes de apoyo y auxilio; salvando vidas, localizando personas extraviadas, donadores de sangres, exhibiendo hechos ilícitos y ejerciendo presión social para detener abusos de autoridad e injusticias; como el sonado caso de la maestra Ángel de María Soto, quien fue objeto de una denuncia falsa por transportación de estupefacientes, pero comprobada su inocencia a través de la red fue puesta en libertad.  

Pero el problema va más allá, porque un segmento en particular de esta legión de imbéciles, como los calificó Umberto Eco, no solo tienen a su disposición a la red para expresarse a sus anchas, sino que también la han convertido en un nicho de violencia, para trasmitir desde sus teléfonos celulares videos de asesinatos en tiempo real, alcanzando altos grados de viralidad.

A pesar de los lados negativos del internet, no se puede frenar su avance y dejar de reconocer sus beneficios; pero tampoco olvidar sobre la necesidad de establecer reglas básicas en su uso, de identificar y reconocer sus riesgos, educando a los niños y jóvenes de cómo emplearla de manera responsable, cauta  y crítica.

El vehículo de comunicación del ciberciudadano es el grito escrito y la resonancia que produce al tener a casi todo el mundo en línea; esa fuerza de comunicación nos demanda utilizar de manera creativa y positiva las redes sociales, haciendo honor a la libertad de expresión, el respeto y la tolerancia.

 

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