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La Verdad del Sureste

AMLO, INVENCIBLE


  Villahermosa, Tabasco a 20 de abril de 2018. Andrés Manuel López Obrador está en estado de gracia. La última encuesta publicada por el diario Reforma lo coloca con un abrumador 48% de las preferencias electorales, 22 puntos por encima de su más cercano (menos lejano) competidor Ricardo Anaya quien alcanza el 26%, y treinta puntos por encima de Meade (Mid) quien con 18% y a la baja, aún se debate en la indefinición de si es o no priista.  Ante tal escenario los rivales de Andrés Manuel nos indican, sin cautela, que él siempre va arriba en las encuestas y siempre termina perdiendo. Falso. Hagamos memoria:  En el año 2006 Andrés Manuel se estrenaba en la carrera por la presidencia de la República de la mano del PRD. Venía de ser Jefe de Gobierno de la ahora Ciudad de México y no obstante la previa intentona del entonces presidente Vicente Fox de sacarlo de la contienda mediante la vía del desafuero para su posterior encarcelamiento, Andrés Manuel iniciaba la contienda fortalecido y con 20 puntos de ventaja sobre su más cercano competidor, el candidato panista Felipe Calderón Hinojosa. En aquel entonces se dieron movimientos muy extraños, surreales pero bastante característicos de la política mexicana: en una decisión que políticamente carece de lógica geográfica,  demográfica, jerárquica y hasta temporal, El PRI nombraba a Roberto Madrazo Pintado, exgobernador de Tabasco, su candidato presidencial. Este hacía seis años que había finalizado su sexenio, por otro lado, Tabasco al ser un estado del sureste y contar con solo el 2% de la población total del país carecía entonces como ahora de mayor representatividad política; además, es tradición en el PRI elegir su candidato presidencial desde el superpoblado y priista Estado de México o alguna Secretaría de Estado. Entonces, ¿por qué Roberto Madrazo? Porque el único capaz de minar la fuerza electoral del tabasqueño (AMLO), era otro tabasqueño. El PRI decidió colocar candidato presidencial a modo para ayudar al PAN, y todos los gobernadores priistas actuaron de conformidad con esa consigna. Al final, después de la insólita guerra sucia, la alianza PRI-PAN (PRIAN) subrepticia (con el Partido Verde siempre presente, por supuesto), el apoyo de Nueva Alianza y el magisterio de Elba Esther Gordillo, y un evidente, grosero y documentado fraude electoral magnificado por un comportamiento matemático perfectamente extraño del PREP (Programa de Resultados Preliminares), “haiga sido, como haiga sido” Felipe Calderón lograría una diferencia de menos de un punto porcentual para vencer a AMLO. Pero el año 2012 fue diferente. Era el segundo intento de Andrés Manuel.  La serie de movilizaciones por la defensa de la democracia y la dignidad del pueblo de México ante la “serie de eventos desafortunados (y fraudulentos)” del año 2006 le generaron un desgaste político teledirigido desde la Secretaría de Gobernación, del entonces presidente Felipe Calderón Hip!nojosa, y comenzaba la contienda prácticamente desde el sótano. El candidato a vencer esta vez era el exgobernador Priista del Estado de México (ahora si), Enrique Peña Nieto, quien como AMLO en 2006 comenzaría la contienda con al menos 20 puntos de ventaja (algunas encuestas le daban más) de su más cercana competidora, Josefina Vázquez Mota por el PAN, quedando AMLO en un lejano tercer lugar.  Muchos, entre los que me incluyo pensamos en darle el voto útil a Josefina,  pero transcurridas las campañas, tanto ésta como EPN, empezaron a cometer errores graves (es decir, se fueron dando a concer) que aderezados con el buen desempeño como candidato de Andrés Manuel, y el movimiento juvenil #YoSoy132 que surgiría desde el corazón universitario de “La Ibero” (Universidad Iberoamericana), el cual buscaba democratización de los medios de información, propiciarían la “resurrección” política del tabasqueño: primero este en su crecimiento en las preferencias electorales cruzaría a Josefina que iba en franca picada, y seguiría así hasta dar la impresión real de haber alcanzado y poder ganarle a Enrique Peña Nieto. Pero la maquinaria PRIista tuvo la última palabra y con la ayuda de “grupo Monex”, “tarjeta Soriana” y otras “estrategias políticas” de conocida raigambre tricolor lo evitaron. Andrés Manuel se quedó a 6 puntos del actual presidente. Después las casas encuestadoras saldrían a reconocer su error-lavarse la cara y pedir disculpas al darle inexistentes 20 punto$ de ventaja a EPN. Ya estamos en el 2018, y en su tercer intento por obtener la banda presidencial, AMLO se muestra más fuerte y menos vulnerable que en sus dos campañas anteriores. Suma sus aspectos más positivos: por un lado tiene una ventaja mayor a 20 puntos con respecto a su más cercano (o menos lejano) rival, pero esta vez en lugar de ser decreciente, va en aumento; por otro lado, la experiencia del pasado se traduce en un buen desempeño como candidato que lo hace poco vulnerable a perder esa ventaja. Además, esta vez Andrés Manuel está tomando decisiones estratégicas que no tomó en sus dos competencias anteriores y que lo ubican más hacia el centro del espectro político, y por si fuera poco, parece ser, se les resbalan las peores críticas de sus contrincantes. Poco o ningún efecto tienen ya los ataques en radio y TV, y los candidatos independientes han resultado  peones inservibles en este ajedrez político. Andrés Manuel hoy parece invencible, más que nunca, pero aún estamos por ver los aspectos más surreales de la política electoral mexicana. Tome sus precauciones.  Twitter: @MartinezBriceno  
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