!Analfabestias! JUAN J. ZÚÑIGA TORRES.


No cabe duda que los dos últimos dos alcaldes de Centro— Evaristo Hernández y Jesús Alí— tienen algo en común: los mata la ignorancia.

El primero, acusa total desconocimiento de los ediles que han gobernado la capital del Estado y el segundo, en lo que a los héroes patrios se refiere. Y ahí están las pruebas a la vista de todos los villahermosinos, en las calles de la ciudad. En repetidas ocasiones y a través de medios impresos, se le hizo ver a Evaristo el error que aparecía—y ahí sigue—en la nomenclatura de una de las calles de la colonia Municipal, incluso, le sugerimos consultar por si tenía alguna duda, una placa que está en el anexo del Panteón Central de la ciudad en donde aparece con todas sus letras el nombre correcto del alcalde, autor precisamente de esa ampliación a fin de que se corrigiera el público error. Terminó su trienio y la calle siguió llamándose “José Guimod” cuando lo correcto debe ser José Guimond”. Su segundo apellido fue Caballero.

En lo referente a don Alí-maña, creemos que si se apunta para participar en el programa televisivo “Todo Mundo cree que Sabe” financiado con las cuotas del SNTE, haría un mayúsculo ridículo si elige contestar cualquier pregunta relacionada con los héroes que nos dieron patria y libertad. Dice el Arquitecto Agapito Domínguez y Lacroix que “orden dada que no es vigilada, vale para una pura chingada” y tiene razón, porque Jesús Alí al dar la instrucción para renovar la nomenclatura urbana, antes de ser colocada debe supervisar los señalamientos para confirmar que efectivamente no lleven errores,—no tan sólo gramaticales sino peor aún, históricos— como el instalado frente al edificio de Conciliación y Arbitraje en 27 de Febrero, donde se lee “calle Ignacio Rayón” cuando lo correcto es IGNACIO LOPEZ RAYON. (Y el que está más encabronado que nadie, es precisamente el Lic. Carlos López, alto funcionario de la dependencia laboral precisamente por aquello del “parentesco”).

Esto acusa un acto de irresponsabilidad con todo y que bien puede caber la excusa respecto a que hay un encargado para este tipo de detalles, pero la falla demuestra que no existe la supervisión personal del edil de los trabajos que ejecuta la comuna pues, si lo hiciera, este tipo de situaciones no ocurrirían. Todos los errores cuestan al erario que al final de cuentas, es dinero del pueblo. !Que siga el derroche!. Y es aquí precisamente en donde alcanza todo su esplendor, la frase de don Agapo. Se dio la orden, pero no se vigiló. En consecuencia, valió para una pura y celestial chingada. O lo que es igual, en la alcaldía de Centro lo que impera es el VALEMADRISMO. Para aquellos ignorantes de la Historia de México—especialmente para Chucho Alí— y a efectos de que no se repitan tantas brutalidades, transcribimos una breve biografía de don IGNACIO LOPEZ RAYON. Así, con mayúsculas para que se lea. Nació en Tlapujahua. Ignacio López Rayón estudió la carrera de leyes, y se recibió de abogado en el colegio de San Ildefonso. Se unió a las fuerzas de Hidalgo en Maravatio, Michoacán, después de lanzar una proclama, al que calificaba al movimiento revolucionario como santo y justo. Fue secretario de el padre de la patria, y tomo parte activa en la batalla del monte de las cruces.

 En Guadalajara colaboro con el periódico El Despertador Americano, difusor de las ideas libertarias. Después de la muerte de los principales caudillos de la independencia, volvió a Michoacán y siguió luchando en 1811, en la ciudad de Zitacuaro, se reunió la junta nacional americana, con el propósito de dirigir la lucha armada, y López Rayón participo en ella, para llenar el hueco que había dejado la muerte de los principales caudillos. Fue hecho prisionero el 11 de diciembre de 1817 y permaneció encarcelado hasta 1820. Una vez consumada la independencia, se le concedió el cargo de tesorero de San Luis Potosí, y en 1824 lo nombraron general de división. Murio el 2 de febrero de 1832, y fue declarado benemérito de la patria.
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