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La Verdad del Sureste

¿ANTE QUIÉN DEBERÍAMOS SER LEALES?


Ayer se celebró otro año de la Marcha de la Lealtad aquel recorrido que realizó el Presidente mexicano Francisco I. Madero -el 9 de febrero de 1913-, del Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional escoltado por cadetes del Heroico Colegio Militar. Una vez queel Teniente Coronel Víctor Hernández Covarrubias, Subdirector del plantel, ordenó que los alumnos se prepararan para salir en uniforme de gala a escoltar al Apóstol de la Democracia, el presidente explicó a los cadetes la situación en que se encontraba la capital durante el inicio del golpe de Estado –que pasaría a la historia patria conocido como Decena Trágica-.Acto seguido les ordenó que lo escoltaran en Columna de Honor hasta Palacio Nacional.

    Pero en lugar de eso los alumnos se alistaron para el combate portando sus armas y la dotación reglamentaria de cartuchos de guerra. Aproximadamente 350 alumnos, entre 16 y 28 años de edad, que replicarían, en 1913, evento similar a la gesta heroica de defensa de las más nobles causas de la nación como cunado desde el Alcázar de Chapultepec se enfrentaran las fuerzas invasoras de Estados Unidos.
    Partieron esa mañana del Castillo de Chapultepec para acompañar al Presidente como una muestra incontestable de la lealtad de los alumnos del citado plantel en defensa de las instituciones.Las acciones realizadas, del Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional, por parte de los cadetes leales al Presidente Madero,demostraron su fidelidad ante el Presidente de la República, anteponiendo sus intereses personales, y su lealtad a la nación: caracterizados de valor, honor y rectitud, para defender la paz interior de las instituciones legalmente constituidas y tratar de derrotar a los sublevados adictos al régimen porfirista, dejando una huella en la historia del país.
    El tema viene al caso, porque nos hemos topado en estos tiempos con la irreverente tendencia a no ser leales a la Patria, que en términos de la primera Constitución de 1824, implicaba pactar o negociar con los enemigos de México, es decir con los intereses de las otras potencias que deseaban apropiarse de nuestros bienes materiales, nacionales y cercenar nuestra libertad. Entonces,hemos de puntualizar que la lealtad es uno de los más importantes valores cívicos que se pueden ejercer durante la vida social y política en un País.Ser leal es mantener una firme convicción de cumplimiento con las normas y leyes del País en el que se ha nacido. Es cuestión de honor, de fidelidad a sí mismo y a todo cuanto uno recibe de los ancestros y de la historia de todo un pueblo.La lealtad también implica un signo de gratitud y de respeto a la tierra que te ha dado vida y sustento. Tanto como la mascota es fiel a su amo.
    Hagámonos esta pregunta¿los mexicanos somos leales o somos traidores? ¿Somos frágiles a caer fácilmente?¿Podemos ser seducidos por la riqueza, el poder y la fama, Y llegar al extremo de ser propensos a pactar con fuerzas extranjeras, en contra de los intereses del pueblo y de las leyes que nos rigen?¿Actitudes como esas estamos viviendo? El mexicano ha aprendido a fingir que es un leal patriota, pero en el fondo no lo es; por ellos es capaz de hacer tratos, negocios, pactos y acuerdos que benefician a un grupo político, empresarial o social determinado y no a toda la Patria y a la prosperidad del pueblo. Son tratos que se realizan bajo la mesa y con el desconocimiento del pueblo y de la opinión pública.Hemos de reiterar: si es valioso ser leal a la Patria, lo es también, ser  honestos  para sostenerla con valentía.
    Hagámonoslas siguientes preguntas –ante las circunstancias que vivimos en el territorio nacional-: ¿Los mexicanos somos un pueblo patriota? ¿Sabemos ser leal a la patria? 

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