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La Verdad del Sureste

ANULACIÓN EN EL ESTADO DE MÉXICO I



Suscribimos, junto con el New York Times, las siguientes afirmaciones: las elecciones del Estado de México exhibieron las vulnerabilidades del Pri en su bastión electoral y la desilusión generalizada de los mexicanos con ese partido en el país y con el gobierno federal que encabeza vía Peña, las desigualdades socioeconómicas extremas, su corrupción agobiante y su crimen descontrolado, la impopularidad profunda y generalizada del Pri en el Estado de México, pero también la naturaleza fracturada de la oposición y a la par establecieron la legitimidad de Morena en la arena política mexicana.
    Si el TEPJF recupera parte de su dignidad,  deberá 1) anular la elección, 2) ordenar la realización de otra elección, 3) ordenar que dicha nueva elección deba celebrarse en 2018 el mismo día y mes que la elección Presidencial, 4) ordenarle al Congreso del Estado de México designar Gobernador Provisional que asuma el cargo una vez terminado el periodo De Erubiel Avila, 5) que convoque a elecciones para gobernador constitucional por 6 años -mismo periodo constitucional de duración que el de la Presidencia-.
    Así el TEPJF resolvería  al menos 3 asuntos: 1) recuperaría un poco su credibilidad y daría una elemental muestra de independencia autonomía y respeto por la ley y los ciudadanos, 2) la turbia y sucia elección del 4 de junio del 2017 se dejaría sin efecto -dado que sostenerla es un atentado no sólo contra la democracia sino contra los mexiquenses y los mexicanos-, y 3) homologar la fecha de  elección para Gobernador del Estado de México con la Presidencial –estrategia “gubernamental” que con fervor han tratado de imponer Pri y Pan para uniformar a un solo día, mes y año todas las elecciones del país, y que en el Estado de México y Coahuila no se sostienen (desde esa óptica homologadora).
    La elección en el Estado de México, fue una película de esas denominadas “del corazón”, donde el homosexualismo político, afirmé, se exhibió en toda su plenitud. El homosexualismo político siempre ha existido desde la época de la democracia ateniense, en el Imperio Romano –donde en torno a la posesión de algunos efebos se resolvían los asuntos de la res pubblica-, o en el Imperio Español -donde en las recámaras de la perversión y la desviación se tomaban las decisiones de Estado-; siempre ha existido y siempre ha sido considerado una enfermedad, una perversión y una desviación de las reglas de la normalidad.
    Pero en determinadas etapas de esos imperios o periodos políticos, el homosexualismo político se vuelve funesta “putería política” y se muestra como símbolo de degradación y decadencia que anuncia el fin de ese imperio o etapa política. Pasa de ser enfermedad a enfermedad terminal. En el Estado de México, esta elección demostró este punto.
    En esta elección del Estado de México, Pri y Prd, se aliaron en un amasiato que comenzó dándose respiración artificial mutuamente, luego –ya sea porque les gustó o por urgencia política- ese amasiato pasó a ser respiración de boca a boca, y terminó convertido en un prolongado beso de perversión, desviación y “putería” política. Por citar solamente, de Nezahualcoyotl salieron centenas de camiones con personas -que ya habían votado a favor de Zepeda- para ir nuevamente a votar en el Ecatepec de Eruviel a favor de Del MaZo.
    Un grupo respetable de perredistas por medio de uno de sus líderes, en conferencia de prensa (Carlos Sotelo, de Patria Digna), advirtió el jueves 8, que siempre ha existido línea política de asociación entre el PRD y Los Pinos.
    Dado que los pactos entre los políticos mexiquenses y los “amarres” de sus cúpulas, son muestra universal del homosexualismo político imperante en esas latitudes –que más debería ser denominar “putería política”-, no está retirada la posibilidad de que el Congreso de Estado de México nombre un Gobernador Provisional que se haga cargo de la Titularidad del Poder Ejecutivo del día en que finalice el periodo constitucional del mafiosos Erubiel Ávila hasta el día que tome posesión el nuevo gobernador electo por un periodo de seis años en la elección nueva del 2018.
    Ese Gobernador Provisional que designe el Congreso del Estado de México bien puede ser el rockero Juan Zepeda que ya es socio de Peña Nieto y Erubiel  Ávila. Ese Gobernador Provisional duraría en el cargo del día aquel en que termine el periodo constitucional de Erubiel Ávila -ya que por causa de la anulación de la elección no habrá Gobernador Constitucional Electo que asuma el cargo- al día de toma de Posesión del Nuevo Presidente de la República, fecha en que ha de asumir el Gobernador Electo del Estado de México en la nueva elección de 2018.

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