“APANICAR Y DESESTABILIZAR” MADE IN LOS PINOS
Los “estrategas” del gobierno federal para minimizar el riesgo por sus decisiones antipopulares, francamente son hijos y remedos de auténticos seguidores del fascismo aplicado en el país.
Cuando el Estado necesita legitimar una acción que normalmente vulnera los derechos de los ciudadanos (como las “reformas estructurales” o el “gasolinazo”), aplica una táctica de terror y zozobra que se inscribe dentro de la Teoría del pánico.
Funciona así: a). Se aplica la acción provocadora, previamente acordada con los potentados y empresarios o miembros prominentes del sector a beneficiar (por ejemplo el “gasolinazo” o las “reformas estructurales”, llámense financiera o energética); b) El Estado –Gobierno Federal faccioso- genera el pánico (envía y financia saqueadores, gavillas de hurto, golpeadores y hordas que destruyan aparadores o cristales de carros y a que generen sensación de violencia); c) Algunos piden la presencia de las fuerzas del “orden” del Estado, o algún sector de la población -o gremio afín al Gobierno Federal-, pide a gritos la intervención de la Federación a través de sus fuerzas represoras para “restablecer” el orden; d) El Estado –Gobierno Federal- entra con sus fuerzas (incluyendo al ejército, la Marina, la Gendarmería y la Policía Federal).
Dados estos siniestros pasos, el rayado del campo ya está listo: las consecuencias se pueden esperar en 2 sentidos: 1) imponer la paz, tranquilidad forzada y “recuperación” de la seguridad –en términos de precisión se debería denominar Estado de Sitio o –al menos- Toque de Queda-; o 2) el Gobierno Federal a través de sus fuerzas del “orden” –mejor sería denominarles fuerzas de intervención- se hace con el mando del territorio del Estado invadido o intervenido.
El resultado: a) se engrandece al Estado como ente “salvador” por “restablecer el orden”; b) se genera una aparente paz y tranquilidad -falsa y forzada tranquilidad-; c) es desviada así la atención del origen del problema (el “gasolinazo” o “las reformas estructurales”) hacia el tema de la seguridad; d) se justifica la militarización del país -y el Estado de Sitio en el territorio nacional- bajo el pretexto de mantener la paz social; e) La táctica aplicada acaba con las protestas y manifestaciones de inconformidad.
Esta táctica puede tener dos fines generales: 1) generar pánico y entonces se dirige en los Estados gobernados por el PRI, el PVEM o el PAN, que están en la misma sintonía, aliados contra el pueblo; o 2) para desestabilizar a cualquier autoridad y entonces se dirige a los –y en los- Estados gobernados por el PRD o la oposición real al gobierno federal.
Ejemplo del primer fin con relación al “gasolinazo”: En Puebla: la tarde del 6 de enero, pandilleros saquearon una tienda de Bodega Aurrera, sin que la policía hiciera nada por detenerlos. Los saqueadores, supuestos inconformes con el “gasolinazo”, destruyeron una de las puertas de vidrio para ingresar al establecimiento y sacaron diversos objetos, como pantallas de televisión, juguetes y electrodomésticos. En un video se observa el momento en que el vehículo Spark en que los pandilleros se llevan los objetos robados sale del estacionamiento de la tienda, pese a que a uno y otro lado se encuentran patrullas de la policía. Tonatiu Sarabia, vocero de la organización de vendedores y ambulantes “28 de Octubre”, dijo que desde la mañana de ese jueves había gente del gobierno estatal reclutando a pandilleros para que fueran a saquear el Mercado Hidalgo, principal bastión de esa organización. “Les estuvieron ofreciendo de 800 a mil pesos para saquear. Además, lo que se llevaran sería un extra, dándoles de tolerancia de 15 a 20 minutos, antes de enviar a la policía, para que pudieran escapar”, afirmó.
Segundo ejemplo del primer fin: Baja California y Sonora son los estados donde comenzó la liberación del precio de los combustibles; allí los disturbios fueron más fuertes que en otros Estados, pese a que en esos Estados no hay gran actividad petrolera. Pero el líder súper corrupto del STPRM, Romero Deschamps, tiene pingues negocios en la zona asociado con miembros del gobierno federal; la refinería de Mexicali fue bloqueada y permaneció tomada por las “molestias del gasolinazo”. Fuentes del sector energético afirman que el líder sindical pagó y financió los bloqueos, tomas, destrozos y saqueos en Mexicali, Sonora y Chiapas (Reforma). En todos ellos, los vándalos detenidos confirmaron en sus declaraciones ministeriales, que les habían pagado entre 800 y mil pesos por hacer los disturbios; y todos ellos en esos Estados, fueron liberados. Más claro ni el petróleo.
No todos padecen los nefastos efectos del gasolinazo como los padecen la mayoría del pueblo; algunos sacan ganancia de ello y se benefician; reducido grupo de mexicanos dedicados a la política, tiemblan de pavor por las consecuencias que les traería oponerse al gasolinazo, sabedores a ciencia cierta de que un plan desestabilizador de la federación no lo soportarían –prefieren hasta la ignominia-. ¿El bienestar del pueblo? Eso es bobada.