MÉXICO, DF. 25/10/2011 .- La Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Constitución en materia de reforma política, con el voto de 418 legisladores de todas las bancadas, 15 en contra de PRD y PT y dos abstenciones de Movimiento Ciudadano. En el debate inicial, diputados de PRI intercambiaron críticas con PAN, PRD y PT sobre el alcance de la reforma, que estas tres bancadas calificaron como “mocha y mutilada”, al considerar que no le concede más atribuciones a los ciudadanos, sino que fortalece el poder presidencial.
Al defender el dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Gobernación, Felipe Solís Acero (PRI) afirmó que la reforma es a 20 artículos de la Constitución, pero que “basta con los cambios para la iniciativa popular, las candidaturas independientes y la consulta popular para definir que es por sí misma trascendente”.
“¡No echemos a la coladera lo que juntos hemos construido!”, expresó. Panistas y perredistas reclamaron que no se admitiera la relección de legisladores y alcaldes –punto que será abordado en la discusión en lo particular- y Óscar Arce Paniagua (PAN) acusó al tricolor de gradualismo y de negarle a los electores la capacidad de decidir si los diputados y senadores se mantienen en sus cargos por un periodo más. Porfirio Muñoz Ledo definió que toda reforma política en el país desde la década de los setentas del siglo pasado ha tenido una intención.
“La de 1977, aumentar y pluralizar la Cámara de Diputados, constitucionalizar los partidos y abrir los espacios a la sociedad golpeada por el 68; la de 1996, la autonomía a la autoridad electoral, darle credibilidad a la elección y limitar la intervención del gobierno en los comicios y la autonomía del Distrito Federal”.
En ese sentido, dijo que la de ahora “tiene como intención fortalecer al Ejecutivo, con algunas migas para las graderías, para permitirle escapar a la jurisdicción del Congreso, al permitirle no tomar protesta ante esta soberanía e inclusive designar a su sucesor automático como lo hizo Porfirio Díaz. Esta es la reforma de quienes quieren volver a Los Pinos en términos predatorios”. Una vez aprobada en lo general, la Mesa Directiva informó que se presentaron 45 reservas de artículos en lo particular.
Al defender el dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Gobernación, Felipe Solís Acero (PRI) afirmó que la reforma es a 20 artículos de la Constitución, pero que “basta con los cambios para la iniciativa popular, las candidaturas independientes y la consulta popular para definir que es por sí misma trascendente”.
“¡No echemos a la coladera lo que juntos hemos construido!”, expresó. Panistas y perredistas reclamaron que no se admitiera la relección de legisladores y alcaldes –punto que será abordado en la discusión en lo particular- y Óscar Arce Paniagua (PAN) acusó al tricolor de gradualismo y de negarle a los electores la capacidad de decidir si los diputados y senadores se mantienen en sus cargos por un periodo más. Porfirio Muñoz Ledo definió que toda reforma política en el país desde la década de los setentas del siglo pasado ha tenido una intención.
“La de 1977, aumentar y pluralizar la Cámara de Diputados, constitucionalizar los partidos y abrir los espacios a la sociedad golpeada por el 68; la de 1996, la autonomía a la autoridad electoral, darle credibilidad a la elección y limitar la intervención del gobierno en los comicios y la autonomía del Distrito Federal”.
En ese sentido, dijo que la de ahora “tiene como intención fortalecer al Ejecutivo, con algunas migas para las graderías, para permitirle escapar a la jurisdicción del Congreso, al permitirle no tomar protesta ante esta soberanía e inclusive designar a su sucesor automático como lo hizo Porfirio Díaz. Esta es la reforma de quienes quieren volver a Los Pinos en términos predatorios”. Una vez aprobada en lo general, la Mesa Directiva informó que se presentaron 45 reservas de artículos en lo particular.