AUTÓNOMO EL ENTE; DE PAPEL SUS JEFES
El Gregueriano: Esta es mi colaboración 427. La Verdad del Sureste –el diario de mayor credibilidad del sureste del país- me ha permitido durante 427 ocasiones llegar a sus lectores.
La causa de la justicia queda extraviada cuando se le pretende defender no en las salas de audiencia, sino en la radio, la televisión y las planas de los periódicos; cuando por desconocimiento de la ley y del proceso, se busca no la legalidad sino la publicidad y popularidad mediática, afirmaría Miguel Carbonell recientemente en parte del artículo periodístico escrito a inicios de esta semana.
Puntualiza asuntos de diaria y permanente incidencia en Tabasco; refleja el sentir, no sólo de un académico sino de la inmensa mayoría de los profesionales del Derecho y la calificación extendida que la población hace de la procuración de justicia.
Escribe Carbonell: “…hay algo que parece haber pasado de largo para la mayor parte de comentaristas y que, sin embargo, como país no hemos podido resolver: las filtraciones que desde muchas fiscalías se hace de información que forma parte de investigaciones en curso.”
Apunta Carbonell: “En efecto, ha sido una práctica histórica de muchos órganos de procuración de justicia el filtrar informaciones sobre casos de los que tienen conocimiento. Pareciera que se trata de ganar esos asuntos en los medios de comunicación y no en tribunales. Mal servicio prestan al país al hacerlo, pues confunden legalidad con popularidad mediática, pretenden “informar” a la opinión pública, pero en realidad tergiversan la justicia…”.
Sigue Carbonell en su artículo periodístico: “La PGR y las demás procuradurías del país, se encuentran en un momento muy delicado. (…) Debería preocuparnos, y mucho, que ya con esa autonomía puesta en práctica, se sigan filtrando –de manera siempre interesada, no olvidemos- contenidos de investigaciones que no han concluido…”.
“Ya en algunas entidades federativas como Chiapas por citar un ejemplo, han tenido muy malas experiencias al respecto. En esa entidad federativa algún “fiscal autónomo” ha terminado en la cárcel por el manejo delictivo que hizo de su cargo.”
Y puntualiza Carbonell: “En todo caso, lo que hay que recordar es que necesitamos que los procesos jurídicos sirvan para dirimir responsabilidades penales o administrativas ante los tribunales y no ante los medios de comunicación. Necesitamos fiscales que hagan bien su trabajo y no que se la pasen dado entrevistas y buscando el reflector mediático.”
“La causa de la justicia queda extraviada cuando se le pretende defender no en las salas de audiencia, sino en la radio, la televisión y las planas de los periódicos.”
Concluye Carbonell: “… deberíamos entre todos ver los resultados que objetivamente se han logrado de esas Fiscalía en términos de sentencias condenatorias que hayan quedado firmes. ¿De qué sirve que se inicien tantas Carpetas de Investigación si luego los casos se caen cuando llegan a tribunales por el deficiente trabajo realizado? (…) Durante años sus titulares (de las fiscalía) … se la pasaron dando conferencias (de prensa) o inaugurando eventos, sin haber logrado sacar adelante ningún caso de alto perfil. Los miles de millones de pesos que ha recibido esa fiscalía (…) se han dirigido a perseguir cuestiones sin relevancia. Ante los tribunales no se han logrado sentencias que nos permitan afirmar que se ha hecho un trabajo con excelencia. (…) Lo que queremos y tenemos derecho a exigir son resultados, no entrevistas en medios de comunicación. Juicios ganados, no conferencias (de prensa). Audiencias celebradas y bien defendidas, no boletines de prensa. Trabajo de escritorio y trabajo de campo, no viajes de turismo burocrático.”
Carbonell ha ganado notoriedad como investigador y para parte de los profesionales del Derecho, la consideración de respetable. Aunque no es “santo de mi devoción”, en este escrito periodístico, le da al clavo: la población en su mayoría le ha extendido a la Fiscalía –y procuradurías en el país- calificación reprobatoria –pero no de “regular”, sino de pésima-; y en el caso de nuestro Estado, se pregunta ¿Y dónde están los más de cuatro mil quinientos (4500) millones de pesos que se han gastado en esa dependencia en 4 años y meses?