TACOTALPA, TAB. MARZO 22 . Una vez más los Oxolotecos celebraron el rito de La Bajada del Señor Santo Sepulcro o Emmanuel Santo Sepulcro. Se llevará a cabo en el poblado Oxolotán el SEXTO VIERNES DE CUARESMA y constituye el ritual de entrada que prepara todo el ceremonial con que se celebra la semana santa. El punto central de esta tradición lo constituye la adoración o veneración de la imagen de un Cristo del siglo XVI -legado de los dominicos a los oxolotecos- y que sólo en este único día al año Que es sacado de su féretro y es expuesto al público durante todo el día para su adoración en el interior del convento, razón por la que el sexto viernes de cuaresma se convierte en una auténtica romería a la cual asisten cientos de indígenas de la región. A decir de los habitantes de Oxolotán, el Cristo que en aquellos tiempos nuestros antepasados adoraron, es la misma imagen a la cual se le rinde culto. El Cristo de este sepulcro se llama “Emmanuel Santo Sepulcro”, que quiere decir “Cristo con Todos”, y es considerado una de las joyas culturales más valiosas que posee Oxolotán. Su fama entre los pueblos de esa región no se compara con ninguna otra festividad religiosa ya que es considerada la única imagen milagrosa que existe en Tacotalpa.
Esta tradición casi no ha sido difundida y puede decirse que permanece virgen a la publicidad. Durante la persecución religiosa suscitada por el garridísimo, la imagen fue ocultada en los cerros para evitar su incineración. Entre las leyendas que se forjaron en este tiempo, se cuenta que en sueños la imagen se revelaba a personas piadosas para que fueran a esconderla a otros sitios más seguros ya que los garriditas andaban cerca. De este modo llegó a poblados lejanos como Amatán y Cajón, Chiapas, de donde ya no la querían devolver pues su permanencia en esos lugares suscitaba abundantes cosechas. Fue rescatada por los oxolotecos gracias a que pagaron 30 pesos en moneda de plata por ella. Este sexto viernes de cuaresma en punto de las 8 de la mañana iniciaron el ritual.
El sepulcro es bajado del nicho que ocupa en el interior del templo y es puesto frente al altar. Esta acción la realizan los Legionarios del Santo Sepulcro, organización religiosa interna encargada de cuidar durante todo el años la sagrada imagen para que nada ni nadie pueda causarle daño. Se le coloca en una pequeña mesa hecha especialmente para ello y cuatro ancianos reconocidos en la comunidad por su fe y su vida cristiana, proceden a abrir el ataúd y a sacar del interior a Emmanuel Santo Sepulcro. Mientras los ancianos realizan esto, la comunidad entona cantos religiosos y con mucha devoción y respeto participa en esta celebración. Una vez colocado el Cristo frente al altar, se colocan canastos de fl ores a su alrededor. De igual manera se ponen botellas de aceite y vino. Los canastos de fl ores deben de contener única y exclusivamente las fl ores llamadas “tabasqueñas”, las cuales son cultivadas en un lugar especial y cortadas por la madrugada especialmente para la ocasión. Expuesto el Cristo se procede a rezar el santo rosario y se montan guardias junto al cuerpo en tanto que los devotos van pasando uno a uno a tocar con las tabasqueñas el Cristo y después, a su vez, pasárselo por el propio. Mientras en el interior del templo la feligresía pasa a adorar a Emmanuel Santo Sepulcro y prender veladoras frente al Santísimo, en el exterior los legionarios reparte entre los asistentes pozol y dulces. A las 12 del día se realiza una “misa de cuerpo presente”. Al concluir continúan los feligreses pasando a tocar el Cristo.
Este Cristo es un Cristo muerto confeccionado en madera, latigado, desnudo, con sólo un pequeño lienzo en el bajo vientre, cubierto de sangre y que tiene las manos descansando en el tórax. La belleza de la imagen es única y excepcional. Según el museógrafo Carlos Pellicer Cámara, en el mundo sólo existen dos Cristos como éste, uno en Guatemala y otro en Oxolotán. Al momento que los fi eles pasan a tocar y besar los pies del Cristo que hace cerca de 500 años motivó la evangelización de la zona de la sierra, se pueden observar escenas verdaderamente conmovedoras, lágrimas, lamentos, acciones de gracias, gentes que casi se desmayan por el llanto. Al terminar de pasar los feligreses, el cuerpo es rodeado con un lienzo morado o blanco y proceden los ancianos a limpiar el cuerpo con algodón. Estos algodones son considerados milagrosos y la gente los busca con devoción. De igual manera el aceite y el vino que es colocado junto al cuerpo son tenidos como elementos de sanación. Hay quienes afi rman que al pasarse el aceite, el vino a los algodones por el cuerpo, han quedado sanados.
La limpieza del cuerpo recuerda la antigua tradición judía de que el cuerpo de Cristo al morir fue limpiado con aceites perfumados. Su desnudes ha motivado la norma de que a los niños y a las mujeres no se les permite verlo al momento de estarlo limpiando. Al concluir la limpieza del cuerpo se procede a realizar dentro del templo el vía crucis. Al término del mismo la imagen de Emmanuel Santo Sepulcro nuevamente vuelve a ser colocada en el ataúd y se le pone en su sitio. Sólo volverá a salir hasta el próximo viernes, viernes de crucifi xión, a las tres de la tarde y ya no volverá más a ser expuesto durante todo el año. Una vez terminada toda este tradición, se reparten entre la feligresía todos los algodones que estuvieron en contacto con el cuerpo del Señor y que son tenidos en gran estima. La tradición del Sexto Viernes de Cuaresma, Bajada del Señor Santo Sepulcro o Emmanuel Santo Sepulcro, es pues, no solamente una tradición común y corriente sino un punto en el tiempo donde convergen la historia, el espíritu inmemorial de los zoques, la heroica labor evangelizadora de los dominicos, la misericordia de Dios y las plegarias sinceras de los hombres.