LA BARRENA
La Kessel propuso un tratado bilateral para la explotación de los yacimientos transfronterizos
El petróleo en la mira
Todos los gobiernos, priístas y panistas, no han hecho más que desperdiciar, despilfarrar. Pemex sólo ha servido para cubrir presupuestos siempre insuficientes por una malísima política de recaudación de impuestos, para endeudar irresponsablemente al Estado y a la nación, y para enriquecer sin medida a políticos, empresarios y a líderes sindicales corruptos.
No sólo se trataba de sacar dinero de Pemex, que es lo único a lo que se ha reducido la política petrolera; se trataba de que la gran industria nacional fuera el detonador del desarrollo, tanto a nivel nacional como a nivel local.
Los requerimientos de la misma, por ejemplo, fueran motivo para que aparecieran por todos lados proveedores de bienes y servicios y las derramas productivas sirvieran para elevar el nivel económico, cultural y social de todos los sectores.
Cárdenas había imaginado una industria líder, conductora del esfuerzo nacional que, al desarrollarse a sí misma, empujara a todas las demás. ¡Qué diferente resultó todo! Claro que, aunque a tirones, la empresa se desarrolló.
Ya no se han construido más plantas petroquímicas ni se han hecho más ductos. El ex embajador estadunidense Antonio O. Garza veía en la penuria financiera de Pemex la oportunidad para abrirla a la iniciativa privada. Y otro ex embajador, Carlos Pascual, informó al Departamento de Estado que en México la explotación petrolera estaba en franco declive y que el país corría el riesgo, a muy corto plazo, de convertirse en un importador de petróleo.
Pascual reveló en el 2009 que la ex secretaria de Energía Georgina Kessel propuso un tratado bilateral para la explotación de los yacimientos transfronterizos para permitir que Petróleos Mexicanos realizara alianzas estratégicas con compañías petroleras internacionales.
La derecha siempre nos ha querido aleccionar con el ejemplo de Petrobras, una compañía exitosa a más no poder en todos los renglones: tecnológico, productivo, comercial. La comparación no puede ser más odiosa pues, luego de la política privatizadora de Cardoso, sus gobiernos de izquierda se han aplicado a fortalecer sus finanzas y su política independiente; aparte, Lula creó una nueva empresa dedicada a explorar y explotar los nuevos yacimientos petroleros sin ninguna participación de privados.
Lo que permite Petrobras, está bien regulado y sujeto a un riguroso seguimiento.
Podemos verlo en los planteamientos de los candidatos presidenciales de esa corriente política, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. Publicaron, sendos artículos en Reforma que nos ayudan a constatarlo.
En ellos, sus planteamientos son idénticos: ambos postulan asociarse en contratos de riesgo, llamados también de producción compartida, y ambos sugieren que se eche mano de las asociaciones público privadas para asociarse con el capital privado en busca de nueva tecnología y capital.
Peña Nieto se desvive recordando la memoria gloriosa del presidente Cárdenas y, no obstante sus propuestas claramente privatizadoras y entreguistas, afirma que la propiedad pública de Pemex debe seguir intocada. También Vázquez Mota lo admite. Y coinciden en que es necesario invertir masivamente en la empresa. T
ambién están de acuerdo en que se debe allanar el camino a una reforma hacendaria. Peña nieto acepta que ambas reformas (energética y hacendaria) deben darse al mismo tiempo. Ambos candidatos no ven otra salida que abrir la empresa al capital privado. López Obrador, en su artículo, comienza por mostrar lo que significaría abrir indiscriminadamente a Pemex. Las empresas privadas no pagan impuestos y, cuando lo hacen, se les devuelven.
Si se realizan los planes de la derecha priísta y panista, México sería víctima indefensa de los monopolios y la depredación (como los gasolinazos) dejaría al Estado y a la nación sin recursos propios. Al abatir la corrupción y el latrocinio, para empezar, se liberarían ingentes medios financieros para reinvertir en la planta energética, construyendo nuevas refinerías (las cinco que nos hacen falta desde hace tiempo) y renovando y ampliando la red de ductos.
Al florecer la industria, habría nuevas disposiciones de capital. Justo el camino que han seguido los brasileños.
En el libro sobre el nuevo proyecto de nación, quien guste enterarse encontrará múltiples planteamientos de carácter técnico en todos los aspectos que muestran que la tarea de restaurar el proyecto original de la industria petrolera nacional como palanca y detonador de la economía mexicana será ardua y difícil, pero enteramente posible y factible.Arnaldo Córdova
El papel del movimiento obrero y sindical en la Integración Latinoamericana y Caribeña según la UNETE
En primer lugar, establezcamos con premisas, los procesos de integración en marcha y sus variables, definir el papel del movimiento obrero y sindical organizado, junto a las demás fuerzas sociales protagonistas de dicha integración.
La América Latina y el Caribe, en pleno siglo XXI, dio un salto cualitativo en cuanto a lo que hasta el momento se había manejado sobre la integración. Pues como sabemos, en este aspecto privan dos corrientes filosóficas, dos visiones en cuanto a la naturaleza, propósito y mecanismo de integración y formas de cooperación entre países.
Una primera visión, la del libre mercado, remozada por la tesis del neoliberalismo y políticamente anclada en la democracia representativa; fundamenta su acción en intercambios de naturaleza económica y la integración realizada por medios de dinámica empresarial privada en el juego del mercado. La teoría propone una gradación que va de los intercambios bilaterales con cesiones de preferencias arancelarias, la unión aduanera, la zona de libre comercios, uniones monetarias y finalmente, el esquema más inclusivo, la integración económica y política que dota al órgano creado de supranacionalidad.
Bajo el enfoque liberal, cita como modelo de integración La Unión Europea que se constituye formalmente en 1992. Incluso su teoría se enseña como cátedra en las universidades.
Visión Latinoamericana y Caribeña
América Latina y el Caribe, irrumpen con nuevos aires de integración, bajo un modelo de economía social con desarrollo sustentable, justicia social y equidad. Con una visión que integran lo económico, lo político y lo social, proyectándolo en las fuerzas profundas de nuestra historia común y la formación de las naciones. Jefes de estado y gobierno, con sus ministros y comisiones técnicas, han venido impulsando nuevos esquemas de integración: ALBA – UNASUR – CELAC. A la par avanza EL SUCRE como moneda de intercambio, la cooperación energética, PETRO- CARIBE; creación de alternativas financieras como el Banco del Sur; y visibilizar, mediante mecanismos comunicacionales, lo que en Nuestra América estamos haciendo en integración, tales como TELESUR, la Radio del Sur.
Las características de esta visión emergente se enmarcan en las corrientes de lucha anticolonial y anti imperialista de Suramérica, el combate a la pobreza, por la paz, la cooperación y la solidaridad que recorren la nueva diplomacia de pueblo a pueblo, la satisfacción de las necesidades sociales, la cooperación y comercio justo que encuentra apoyo en la complementariedad de recursos, escalas y factores de producción. Uno de los mecanismos más avanzado de esta visión de integración son los tratados de comercio de los pueblos (TCP), puestos en desarrollo por el ALBA como alternativa integracionista del comercio.
La propuesta de la UNETE
Vistos los modelos integracionistas, en sus dos facetas conceptuales desde el punto de vista económico, político y social; lo que observamos en la Unión Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de Venezuela (UNETE), es que pese a los positivos y consecuentes debates en materia de integración, vienen promoviendo sistemáticamente la Federación Sindical Mundial (FSM) en lo general y el Encuentro Sindical de Nuestra América (ESNA), el movimiento obrero y sindical no termina de crear una instancia organizada estructuralmente que le permita, no solo el hacerle el seguimiento al Proceso de Integración Latinoamericano y Caribeño, sino también y lo que es más importante, ser protagonista activo en tan necesario e inaplazable proceso de integración de Nuestra América.
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Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]
El petróleo en la mira
Todos los gobiernos, priístas y panistas, no han hecho más que desperdiciar, despilfarrar. Pemex sólo ha servido para cubrir presupuestos siempre insuficientes por una malísima política de recaudación de impuestos, para endeudar irresponsablemente al Estado y a la nación, y para enriquecer sin medida a políticos, empresarios y a líderes sindicales corruptos.
No sólo se trataba de sacar dinero de Pemex, que es lo único a lo que se ha reducido la política petrolera; se trataba de que la gran industria nacional fuera el detonador del desarrollo, tanto a nivel nacional como a nivel local.
Los requerimientos de la misma, por ejemplo, fueran motivo para que aparecieran por todos lados proveedores de bienes y servicios y las derramas productivas sirvieran para elevar el nivel económico, cultural y social de todos los sectores.
Cárdenas había imaginado una industria líder, conductora del esfuerzo nacional que, al desarrollarse a sí misma, empujara a todas las demás. ¡Qué diferente resultó todo! Claro que, aunque a tirones, la empresa se desarrolló.
Ya no se han construido más plantas petroquímicas ni se han hecho más ductos. El ex embajador estadunidense Antonio O. Garza veía en la penuria financiera de Pemex la oportunidad para abrirla a la iniciativa privada. Y otro ex embajador, Carlos Pascual, informó al Departamento de Estado que en México la explotación petrolera estaba en franco declive y que el país corría el riesgo, a muy corto plazo, de convertirse en un importador de petróleo.
Pascual reveló en el 2009 que la ex secretaria de Energía Georgina Kessel propuso un tratado bilateral para la explotación de los yacimientos transfronterizos para permitir que Petróleos Mexicanos realizara alianzas estratégicas con compañías petroleras internacionales.
La derecha siempre nos ha querido aleccionar con el ejemplo de Petrobras, una compañía exitosa a más no poder en todos los renglones: tecnológico, productivo, comercial. La comparación no puede ser más odiosa pues, luego de la política privatizadora de Cardoso, sus gobiernos de izquierda se han aplicado a fortalecer sus finanzas y su política independiente; aparte, Lula creó una nueva empresa dedicada a explorar y explotar los nuevos yacimientos petroleros sin ninguna participación de privados.
Lo que permite Petrobras, está bien regulado y sujeto a un riguroso seguimiento.
Podemos verlo en los planteamientos de los candidatos presidenciales de esa corriente política, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. Publicaron, sendos artículos en Reforma que nos ayudan a constatarlo.
En ellos, sus planteamientos son idénticos: ambos postulan asociarse en contratos de riesgo, llamados también de producción compartida, y ambos sugieren que se eche mano de las asociaciones público privadas para asociarse con el capital privado en busca de nueva tecnología y capital.
Peña Nieto se desvive recordando la memoria gloriosa del presidente Cárdenas y, no obstante sus propuestas claramente privatizadoras y entreguistas, afirma que la propiedad pública de Pemex debe seguir intocada. También Vázquez Mota lo admite. Y coinciden en que es necesario invertir masivamente en la empresa. T
ambién están de acuerdo en que se debe allanar el camino a una reforma hacendaria. Peña nieto acepta que ambas reformas (energética y hacendaria) deben darse al mismo tiempo. Ambos candidatos no ven otra salida que abrir la empresa al capital privado. López Obrador, en su artículo, comienza por mostrar lo que significaría abrir indiscriminadamente a Pemex. Las empresas privadas no pagan impuestos y, cuando lo hacen, se les devuelven.
Si se realizan los planes de la derecha priísta y panista, México sería víctima indefensa de los monopolios y la depredación (como los gasolinazos) dejaría al Estado y a la nación sin recursos propios. Al abatir la corrupción y el latrocinio, para empezar, se liberarían ingentes medios financieros para reinvertir en la planta energética, construyendo nuevas refinerías (las cinco que nos hacen falta desde hace tiempo) y renovando y ampliando la red de ductos.
Al florecer la industria, habría nuevas disposiciones de capital. Justo el camino que han seguido los brasileños.
En el libro sobre el nuevo proyecto de nación, quien guste enterarse encontrará múltiples planteamientos de carácter técnico en todos los aspectos que muestran que la tarea de restaurar el proyecto original de la industria petrolera nacional como palanca y detonador de la economía mexicana será ardua y difícil, pero enteramente posible y factible.Arnaldo Córdova
El papel del movimiento obrero y sindical en la Integración Latinoamericana y Caribeña según la UNETE
En primer lugar, establezcamos con premisas, los procesos de integración en marcha y sus variables, definir el papel del movimiento obrero y sindical organizado, junto a las demás fuerzas sociales protagonistas de dicha integración.
La América Latina y el Caribe, en pleno siglo XXI, dio un salto cualitativo en cuanto a lo que hasta el momento se había manejado sobre la integración. Pues como sabemos, en este aspecto privan dos corrientes filosóficas, dos visiones en cuanto a la naturaleza, propósito y mecanismo de integración y formas de cooperación entre países.
Una primera visión, la del libre mercado, remozada por la tesis del neoliberalismo y políticamente anclada en la democracia representativa; fundamenta su acción en intercambios de naturaleza económica y la integración realizada por medios de dinámica empresarial privada en el juego del mercado. La teoría propone una gradación que va de los intercambios bilaterales con cesiones de preferencias arancelarias, la unión aduanera, la zona de libre comercios, uniones monetarias y finalmente, el esquema más inclusivo, la integración económica y política que dota al órgano creado de supranacionalidad.
Bajo el enfoque liberal, cita como modelo de integración La Unión Europea que se constituye formalmente en 1992. Incluso su teoría se enseña como cátedra en las universidades.
Visión Latinoamericana y Caribeña
América Latina y el Caribe, irrumpen con nuevos aires de integración, bajo un modelo de economía social con desarrollo sustentable, justicia social y equidad. Con una visión que integran lo económico, lo político y lo social, proyectándolo en las fuerzas profundas de nuestra historia común y la formación de las naciones. Jefes de estado y gobierno, con sus ministros y comisiones técnicas, han venido impulsando nuevos esquemas de integración: ALBA – UNASUR – CELAC. A la par avanza EL SUCRE como moneda de intercambio, la cooperación energética, PETRO- CARIBE; creación de alternativas financieras como el Banco del Sur; y visibilizar, mediante mecanismos comunicacionales, lo que en Nuestra América estamos haciendo en integración, tales como TELESUR, la Radio del Sur.
Las características de esta visión emergente se enmarcan en las corrientes de lucha anticolonial y anti imperialista de Suramérica, el combate a la pobreza, por la paz, la cooperación y la solidaridad que recorren la nueva diplomacia de pueblo a pueblo, la satisfacción de las necesidades sociales, la cooperación y comercio justo que encuentra apoyo en la complementariedad de recursos, escalas y factores de producción. Uno de los mecanismos más avanzado de esta visión de integración son los tratados de comercio de los pueblos (TCP), puestos en desarrollo por el ALBA como alternativa integracionista del comercio.
La propuesta de la UNETE
Vistos los modelos integracionistas, en sus dos facetas conceptuales desde el punto de vista económico, político y social; lo que observamos en la Unión Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de Venezuela (UNETE), es que pese a los positivos y consecuentes debates en materia de integración, vienen promoviendo sistemáticamente la Federación Sindical Mundial (FSM) en lo general y el Encuentro Sindical de Nuestra América (ESNA), el movimiento obrero y sindical no termina de crear una instancia organizada estructuralmente que le permita, no solo el hacerle el seguimiento al Proceso de Integración Latinoamericano y Caribeño, sino también y lo que es más importante, ser protagonista activo en tan necesario e inaplazable proceso de integración de Nuestra América.
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