Cálculos políticos (y biliares)
@UTufigno
Como jugador de ajedrez, quien está de lleno en el mundo de la política debe hacer cálculos, evaluar posibilidades, analizar momentos críticos y, sobre todo, ser autocrítico para saber si “está mejor o peor” en una determinada posición. Y claro, al igual que en el ajedrez, en la política hay buenos y malos jugadores.
Un error frecuente que cometen los ajedrecistas poco experimentados es subestimar o sobreestimar al adversario, error que puede ser fatal.
El primer domingo de julio de 1999 se llevaron a cabo elecciones para gobernador en el estado de México, elecciones de las que resultó electo Arturo Montiel; sin embargo, la diferencia con la que superó al panista José Luis Durán fue de apenas siete puntos. El estrecho margen con el que los tricolores mantuvieron el gobierno mexiquense fue el anuncio de lo que ocurriría en la elección presidencial del 2000.
La elección del estado de México es de particular interés para el gobierno de Enrique Peña, por lo que -si es buen jugador de ajedrez- deben preocuparlo las proyecciones que diversas encuestas apuntan a un resultado cerrado en su terruño.
Se rumora que para la militancia tricolor mexiquense no fue fácil digerir la candidatura de Alfredo del Mazo, electo por una convención de delegados de su partido en un municipio simbólico: Ecatepec, tierra de Eruviel Ávila, quien en el anterior proceso para designar candidato a gobernador desplazó a Del Mazo.
Aunque, a decir verdad, nada opaca la candidatura de Del Mazo, ni siquiera el hecho de haber sido el único precandidato de su partido y tener lazos de parentesco con Enrique Peña Nieto, hijo de Gilberto Enrique Peña del Mazo.
Del lado del PAN, la Comisión Permanente de dicho partido se inclinó por Josefina Vázquez Mota para que ésta sea su candidata. Muchas especulaciones, negociaciones fallidas y muchas más exigencias de parte de ella retrasaron su postulación, algo que puede pasarle factura a la hora de los cómputos finales.
Y por MORENA, Delfina Gómez se convirtió en candidata luego de la declinación a su favor de la otra aspirante, América Rivera. Maestra por vocación y profesión, Delfina Gómez está a la altura de la contienda y parece que dejará muy atrás los magros resultados que Morena obtuvo en su primera participación en la entidad mexiquense en las elecciones de 2015: apenas una alcaldía.
Hasta aquí la contienda del estado de México… Ah, perdone usted, amigo lector, me olvidaba del PRD, partido que, de tan amarillo, parece tener un fuerte derrame de bilis que lo va a llevar al colapso o al menos a un procedimiento quirúrgico para extraerle los cálculos biliares que se le han acumulado.
Resulta que de los varios precandidatos que tenía el partido del sol azteca, al final quedaron cuatro, quienes este domingo participarían en una contienda interna que fue cancelada de último momento por la dirigencia nacional. Así, el método de elección será una encuesta en la que será declarado candidato Juan Zepeda (pero hagan de cuenta que no leyeron esto último).
Otro que también “hizo bilis” fue Felipe Calderón, quien en los últimos días de febrero decidió sumarse de manera indirecta a la precandidatura de Margarita Zavala, mediante actos de efecto mediático, como caminar en la calle “como cualquier ciudadano” o con la donación de su pensión de expresidente a una institución que atiende niños enfermos de cáncer.
Contrariamente a la imagen que quería crear de sí mismo, Felipe Calderón fue involucrado como parte de la red de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, que repartió sobornos para obtener contratos multimilonarios en varios países latinoamericanos, México incluido. Calderón lo niega pues su pensión le bastaba.
Por cierto, ¿sabían ustedes que las pensiones de los expresidentes no están previstas en ley alguna? Sólo un par de “acuerdos” hacen referencia al beneficio: uno de 1976 y otro de 1987; ninguno está firmado por los presidentes ni está publicado en el Diario Oficial. El de 1987 sólo tiene la rúbrica del entonces Secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas.
Un día antes de dejar la presidencia, el 30 de noviembre de 2012, Calderón reformó el Reglamento del Estado Mayor Presidencial para permitir que los familiares de los expresidentes también gocen de seguridad personal. Privilegio cortesía del generoso Calderón.