Calderón: merolico, graffitero y ¿que más? Rubén Mújica Vélez
Aún en los más informales sexenios se guardó respeto por la investidura presidencial. Fox, congruente con su patanería alteró el águila del escudo nacional y el orden de los colores en la banda presidencial. Además, con desparpajo conciliado con su ignorancia, adjudicó a su mujer el carácter de “pareja presidencial”. Aberración en que incurren TODOS los gobernantes: colocan a una anémica ama de casa al frente del DIF y le insuflan aires de estadista. Así las diligentes domésticas empiezan a “rendir informes anuales de su gestión” a costa del erario, cuando resultan informes de digestión diaria. La barrabasada consiste en que sin reparo alguno, los gobernantes convierten en funcionaria a una persona que no fue electa, no fue propuesta a la sociedad y frecuentemente comete desfiguros. Doña “Marthita” fue el prototipo. En las entidades se multiplican las lamentables réplicas.
Solo que Felipe Calderón está incurriendo en extremos. Comportamiento que solo se explica por “el zarpazo” de la pérdida del gobierno que no de poder. En México, el poder lo ejerce y aprovecha, lo tienen secuestrado los oligarcas. Felipe Calderón en su agonía, desbarra y se precipita en actos lamentables.
Recientemente, vanidoso por haber sido designado Presidente del G-20 para organizar la reunión de este año en Los Cabos, B.C., aportó una “joya” declarativa: va a “arreglar” a Europa en estos meses en que la crisis agrede al mundo capitalista.
-¿Desde México?, le preguntó el entrevistador.
-Así es, respondido el michoacano.
La sonrisa burlona fue el corolario.
Pero esta desbarrada que no tiene explicación más que en la megalomanía de quien extravía sus auténticos alcances, quien “pierde piso”, no se compadece con el desprecio que le asesta Sarkozy una y otra vez. El francés no le perdona el rechazo calderónico en el “affaire Cassens”, que pretendió usar para su reelección. Pero querámoslo o no, el francés con Mme. Merkel “parten el queso” en la Unión Europea. Entonces ¿por qué darle la presidencia transitoria del G-20 a México? Obvio: por que es algo oropelesco. Los que deciden están en el eje Berlín-París. Esto debió ubicar a Calderón. La Presidencia del G-20 no altera en algo la correlación de fuerzas: el binomio teutón-francés impone rumbos y decisiones. Simplemente hay que ver a los restantes países “bailar al son que les tocan”. Pero Calderón con el nombramiento, “se mareó”. Se creyó capaz de “arreglar el desorden europeo” Patético papel.
Después, en México, ante la injustificada reclamación de una profesora por no recibir el apoyo de un programa federal, Calderón le respondió al final, “detrás de la raya que estoy trabajando” Es la expresión sacramental de un merolico pueblerino. No hay de otra. Sólo faltó que gritara:
¡Ahora vamos a sacar a “La Chumina” para que les baile!
Finalmente, ante la impotencia por las intervenciones “Rápidas y Furiosas” de los yanquis, ante el desdén de Obama con medidas intervencionistas sin que Calderón y la “exgordita” de Relaciones Exteriores se atrevan a protestar así sea pálidamente, Calderón se ha convertido en ¡graffitero! En lo que pretendió ser acto solemne, después de triturar miles de armas, supuestamente provenientes de EUA, procedió a colocar un gigantesco “graffiti” en la frontera con los gringos. Formaditos, le acompañaron los integrantes de sus desviaciones. La verdad, fue patético.
Resulta pues preocupante que la investidura presidencial se haya precipitado al vacío. La representación de México debe rescatarse. Es urgente. Antes que el ludibrio internacional se cebe en contra nuestra. Los personajes menores como Fox y Calderón jamás mostraron la capacidad y empaque de estadistas. Sus expresiones los ubica en sus justos alcances: comediantes en un drama nacional que debemos luchar por que no devenga tragedia.
Solo que Felipe Calderón está incurriendo en extremos. Comportamiento que solo se explica por “el zarpazo” de la pérdida del gobierno que no de poder. En México, el poder lo ejerce y aprovecha, lo tienen secuestrado los oligarcas. Felipe Calderón en su agonía, desbarra y se precipita en actos lamentables.
Recientemente, vanidoso por haber sido designado Presidente del G-20 para organizar la reunión de este año en Los Cabos, B.C., aportó una “joya” declarativa: va a “arreglar” a Europa en estos meses en que la crisis agrede al mundo capitalista.
-¿Desde México?, le preguntó el entrevistador.
-Así es, respondido el michoacano.
La sonrisa burlona fue el corolario.
Pero esta desbarrada que no tiene explicación más que en la megalomanía de quien extravía sus auténticos alcances, quien “pierde piso”, no se compadece con el desprecio que le asesta Sarkozy una y otra vez. El francés no le perdona el rechazo calderónico en el “affaire Cassens”, que pretendió usar para su reelección. Pero querámoslo o no, el francés con Mme. Merkel “parten el queso” en la Unión Europea. Entonces ¿por qué darle la presidencia transitoria del G-20 a México? Obvio: por que es algo oropelesco. Los que deciden están en el eje Berlín-París. Esto debió ubicar a Calderón. La Presidencia del G-20 no altera en algo la correlación de fuerzas: el binomio teutón-francés impone rumbos y decisiones. Simplemente hay que ver a los restantes países “bailar al son que les tocan”. Pero Calderón con el nombramiento, “se mareó”. Se creyó capaz de “arreglar el desorden europeo” Patético papel.
Después, en México, ante la injustificada reclamación de una profesora por no recibir el apoyo de un programa federal, Calderón le respondió al final, “detrás de la raya que estoy trabajando” Es la expresión sacramental de un merolico pueblerino. No hay de otra. Sólo faltó que gritara:
¡Ahora vamos a sacar a “La Chumina” para que les baile!
Finalmente, ante la impotencia por las intervenciones “Rápidas y Furiosas” de los yanquis, ante el desdén de Obama con medidas intervencionistas sin que Calderón y la “exgordita” de Relaciones Exteriores se atrevan a protestar así sea pálidamente, Calderón se ha convertido en ¡graffitero! En lo que pretendió ser acto solemne, después de triturar miles de armas, supuestamente provenientes de EUA, procedió a colocar un gigantesco “graffiti” en la frontera con los gringos. Formaditos, le acompañaron los integrantes de sus desviaciones. La verdad, fue patético.
Resulta pues preocupante que la investidura presidencial se haya precipitado al vacío. La representación de México debe rescatarse. Es urgente. Antes que el ludibrio internacional se cebe en contra nuestra. Los personajes menores como Fox y Calderón jamás mostraron la capacidad y empaque de estadistas. Sus expresiones los ubica en sus justos alcances: comediantes en un drama nacional que debemos luchar por que no devenga tragedia.