Sin embargo, ya hay antecedentes de cómo Cordero Arrollo ha rebatido y desmentido posturas y planteamientos de Granier Melo.
Antes de pasar a ser nombrado titular de Hacienda, Cordero Arrollo fungió como jefe de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), desde donde se encargó de desmentir las cifras dadas por Granier Melo con respecto al número de damnificados que dejó la inundación del Plan Chontalpa en 2009.
El 11 de noviembre del año pasado, mientras el químico sostenía que la inundación en los municipios de la chontalpa ya había dejado más de 200 mil damnificados, el entonces titular de Sedesol salió al paso y aclaró que el número real eran 40 mil afectados.
“Cuando se habla de afectados, (en el gobierno del estado) se hacen cuantificaciones muy gruesas, basándose en las poblaciones que han sido afectadas y no quiere decir que todos estos tabasqueños están viviendo en un albergue o en un refugio”, reviró Cordero Arrollo en aquella ocasión.
“Entonces, las 15 mil despensas (bajadas por el gobierno federal para atender la contingencia) han sido suficientes para equipar los albergues y dar de comer a todos los tabasqueños que ha llegado un albergue, y aún más, a todos lo que se han quedado en sus casas, también se les ha apoyado”, agregó esa vez, al dar un balance sobre la ayuda que, según la Sedesol, había sido sólo a los municipios de Cárdenas y Huimanguillo.
Prosiguió:”Creo que las cuantificaciones son importantes, porque dan una idea del tamaño y de la magnitud de la afectación, pero a final de cuentas, tendemos a sobrevalorar ciertos datos y ciertos números.
En este momento, lo más relevante es que todos tengan acceso a un refugio o a un albergue y que estos estén equipados, independientemente de que si son 30 mil, 40 mil, 50 mil o 10 mil”.
El 12 de noviembre de 2009, un día después de lo dicho por Cordero y otros funcionarios federales que no creían en la cifra de 200 mil damnificados, el gobernador los retó:
“Yo nada más digo que si no nos creen que los vengan a contar. Hay 200 mil tabasqueños que necesitan comer, porque tiene diez días que pasaron las lluvias, sigue lloviendo. No hay producción. No hay trabajo. La gente vive del jornal, necesita comer y está afectada”, puntualizó Granier.
