Carlos Pellicer en la vida cotidiana
“Carlos Pellicer era una palabra que se volvió niño, buscó abrevar en la realidad su vocación: ser un poeta social”, afirmó la socióloga y educadora Teresita de J. Bautista Valles al participar con la ponencia “Carlos Pellicer: un referente para vivir diariamente” en el museo de Historia de Tabasco, Casa de los Azulejos”. En el marco de las “Jornadas Pellicerianas” la investigadora habló del papel del poeta como intermediario entre lo humano y lo cotidiano.
Además agregó sobre el poeta de América: “Para Pellicer la poesía es la posibilidad de que uno existe. A través de los poetas entendemos tiempo y movimiento, pues se mueven de lo tangible a lo intangible, y si a eso añadimos su participación social activa, entonces estamos ante un intermediario entre lo humano y lo cotidiano, nos explican cómo viene la vida, y nos indican cómo acercarnos a lo cotidiano, sin rompernos”.
Concluyó la socióloga Tere Bautista, también colaboradora de La Verdad del Sureste: “Con su vida, Pellicer nos traza una hoja de ruta que hace prevalecer las intrincadas madejas de las relaciones humanas, su capacidad para saber estar y para, sin miedos, asumir una postura. (…) Pellicer rompe las rutinas, porque está en una búsqueda, y los moldes de la realidad no le son suficientes, eterno antiimperialista, crítico con razón, inquieto transformador de la vida, eso fue Pellicer”.
Además agregó sobre el poeta de América: “Para Pellicer la poesía es la posibilidad de que uno existe. A través de los poetas entendemos tiempo y movimiento, pues se mueven de lo tangible a lo intangible, y si a eso añadimos su participación social activa, entonces estamos ante un intermediario entre lo humano y lo cotidiano, nos explican cómo viene la vida, y nos indican cómo acercarnos a lo cotidiano, sin rompernos”.
Concluyó la socióloga Tere Bautista, también colaboradora de La Verdad del Sureste: “Con su vida, Pellicer nos traza una hoja de ruta que hace prevalecer las intrincadas madejas de las relaciones humanas, su capacidad para saber estar y para, sin miedos, asumir una postura. (…) Pellicer rompe las rutinas, porque está en una búsqueda, y los moldes de la realidad no le son suficientes, eterno antiimperialista, crítico con razón, inquieto transformador de la vida, eso fue Pellicer”.