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La Verdad del Sureste

EL CARTEL DE JUÁREZ FINANCIA A LOS PINOS I


Usted no sabe quiénes son Rodolfo David Dávila Córdova, ni Ricardo García Urquiza; tampoco qué son las “empresas” denominadas Grupo Comercializador Cónclave SA de CV y Prodasa SA de CV. Vea la truculenta historia.
    El miércoles 26 de octubre de 2005, fue detenido Rodolfo David Dávila Córdova. Tripulaba una camioneta Marca Ford, Eco sport negra sobre la transitada avenida Eugenia (el Eje 5 Sur) de la colonia Narvarte, en la ciudad de México. La estacionó cerca del cruce de avenida Universidad y el Eje 5 Sur. Cuatro cajas repletas con 37 mil billetes de 20 dólares se depositaron  –apiladas- en la Ecosport negra.
Una a una, las cajas de cartón fueron bajadas de un auto Seat Ibiza, color gris, propiedad de Juan Ignacio Izquierdo Sánchez, identificado por la PGR como el responsable de la logística de recepción y traslado de dólares entre México y Colombia. Los fajos de billetes de dólares (pesaban más de 30 kilos), sumaban 740 mil 40 dólares; eran apenas una pequeña porción de las millonarias transacciones que el tripulante de la Ecosport manejaba a través de sus casas de cambio, como parte de una sofisticada red de lavado de dinero del Cártel de Juárez.
    Una vez que todas las cajas con los fajos de dólares fueron colocadas en la Ecosport, aparecieron en escena policías federales que rastreaban la transacción, realizada en plena vía pública; la PGR panista entonces, aseguró que el conductor de la camioneta, Rodolfo David Dávila Córdova, confesó que el dinero que llevaba pertenecía a la organización de los hermanos Carrillo Fuentes, y que se dedicaba a lavar los dólares a través de transferencias electrónicas que realizaba a distintos países, por medio de sus casas de cambio.
    La PGR identificó al detenido como el contacto con los proveedores de droga de Colombia, y responsable de las negociaciones comerciales y financieras del Cártel de Juárez. A Dávila Córdova le apodaban: ‘El Cónsul’ -porque el intermediario del Cártel de Juárez tenía contactos con autoridades federales-.
    De 1988 a 1990, Dávila Córdova, El Cónsul, había trabajado para el Banco de México como Subgerente de Cambios Nacionales. Entre sus tareas estaba el fijar la política de compra-venta de divisas, además de vigilar las transacciones realizadas en los mercados cambiarios. Luego trabajó como Subdirector de inmuebles de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Permaneció en el gobierno federal hasta 2003. Dávila Córdova fue reclutado por el Cártel de Juárez para ejecutar operaciones de lavado de dinero, a través del centro cambiario ‘Envíos del Ahorro’, en el que era socio con el 32% de las acciones.
Las sucursales instaladas en Illinois y en Texas, servían para enviar las ganancias que se obtenían del tráfico de drogas a la casa matriz de ‘Envíos del Ahorro’ ubicada en Michoacán. Las transacciones aparentaban ser remesas de paisanos residentes en Chicago o en McAllen.
    Junto con las cajas repletas de dólares, se incautaron documentos que permitieron identificar la estructura de mando y zonas de operación del Cártel de Juárez. La documentación sirvió, para localizar 16 días después a Ricardo García Urquiza, “El Doctor”, quien había asumido el mando de la organización delictiva, tras la ejecución, en 2004, de Rodolfo Carrillo Fuentes, en Culiacán. La captura del capo se realizó cerca del centro comercial Perisur, cuando acudió a una cita con un contacto que le enviaría un cargamento de cocaína desde Colombia.
    Vicente Fox, El Vaquero Loco, desde la Presidencia había buscado asestarle un golpe al Cartel de Juárez que andaba financiando las campañas del pri; en especial la de la Presidencia. Ya eran candidatos del pri, Enrique Peña y del pan, FeCal.
Tanto Ricardo García Urquiza, “El Doctor”, como Rodolfo David Dávila Córdova “El Cónsul” (los dos jefes y operadores del Cártel de los Carrillo Fuetes) fueron encarcelados en el penal del Altiplano, en Almoloya de Juárez, en donde fueron sentenciados por el juez Cuarto de Distrito por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
    El más importante hallazgo, derivado de la detención de García Urquiza, fue la documentación que evidenciaba la estructura “empresarial” que había logrado crear para la operación del Cártel de Juárez. La localización de 51 cuentas en Banamex, Bancomer, Banorte y HSBC a través de las cuales se pagaba la nómina de “trabajadores” y traficantes.
    En su domicilio, ubicado en la colonia Insurgentes Cuicuilco, al capo le decomisaron una hoja con las claves que utilizaba para ocultar sus operaciones ilícitas. A una de sus cómplices, a quien apodaban ‘La Contadora’, le encontraron dos millones 886 mil dólares en fajos de billetes de 20, forrados en plástico, que estaban listos para ser enviados a Colombia para pagar cargamentos de droga; se hallaron los registros contables que revelaban los gastos, costos de droga y comisiones que pagaban a traficantes y a autoridades ligadas a esta organización criminal.
    Para 2013, 8 años después el intermediario financiero de cárteles de la droga de México y Colombia, El Cónsul, se incorporó como contratista de la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Hoy, el operador del narcotráfico se ha convertido en contratista del gobierno de EPN.

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