Evidenció, el investigador titular del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rodolfo Uribe Iniestas en su ponencia “Las regiones pueden desaparecer. La discutible viabilidad de Tabasco” dentro del Décimo Quinto Encuentro Nacional sobre Desarrollo Regional en México.
El doctor en sociología fue uno de los ponentes en el evento organizado por la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, Asociación Civil que se lleva a cabo en esta semana, en el Centro Internacional de Vinculación y Enseñanza de la UJAT
Entre otras cosas, Uribe Iniestas dijo que desde los años 90s en el sureste mexicano y toda Centroamérica, en la región renombrada como Mesoamérica, se viene aplicando una política que busca concentrar la propiedad territorial, no directamente integrada a los países que impulsan estas políticas neoliberadoras, sino a la llamada Cuenca de los Huracanes.
Esa cuenca está centrada en Miami, Florida, y tiene sentido por la dinámica entre el nororiente y el suroeste de Estados Unidos a través del estrecho del continente, zona que en general ha dejado de responder a sus necesidades de autoalimentación y desestimulado su economía y actividades agropecuarias de subsistencia, hasta casi desaparecerlas.
El objetivo de dichas políticas, sostuvo el investigador, es refuncionalizar la región, especializándola como espacio de actividades turísticas, conservación natural y refugio de jubilados, en términos generales y, secundariamente como área de producción de energía.
Lo anterior, expuso, es independiente de las catástrofes naturales, pero desde el impacto del huracán Mitch en Centroamérica dichas cuestiones se “casan”. Los huracanes para ellos solo hacen evidente que la presencia de tanta población en la región es una “anomalía que económicamente no se puede ni tiene sentido sostener”.
Se pasa por encima del hecho de que el impacto de los huracanes sobre la población se debe a la falla de obras de planeación y mantenimiento, y se considera que los subsidios solo tiene como objetivo la superviviencia de una población en un área y no en la generación de valor económico, es decir son improductivos y por lo tanto irracionales y sin sentido.
En consecuencia, para esas políticas, “lo que cabe es que la población se mueva hacia donde encuentre una ocupación que produzca valor”.
Es decir, planteó el investigador del CRIM, lo que se hace es utilizar a las catástrofes naturales para cumplir los objetivos ideológicos de un nuevo sistema económico que en este caso específico expropiará y concentrará la propiedad y producirá bienes y servicios funcionales para una región más amplia y una población no situada en la zona. Sin embargo esa supuesta racionalidad incluye un grado de “perversidad o esquizofrenia”, porque en esa lógica se debió dejar que la gente migrara libremente hasta ahí donde se capitaliza el valor que produce la centralización y concentración de territorios y propiedades.
Si lo que se buscaba era integrar funcionalmente una región, debió abrirse un solo sistema de precios e intercambios, como se hizo, pero también extender el movimiento de personas para que puedan seguir las leyes del mercado, pero la frontera de los Estados Unidos no se abrió para los migrantes.
Hace casi diez años, mencionó el doctor Uribe Iniestas, hablando con el encargado del Corredor Biológico Mesoamericano, cuyo supuesto objetivo es la conservación ecológica, le hice ver que le estaban cargando toda la responsabilidad de la conservación, a las pequeñas comunidades sin la remuneración o apoyos equivalentes y que por las políticas de capitalización de las carteras vencidas, la gente estaba tirando sus parcelas de selva y migrando. El funcionario respondió que no me preocupara porque la naturaleza se regenera en 20 años sin la gente; me quedó claro, expresó el ponente que el paquete de medidas del banco Mundial podía entenderse con la frase: ”sin gente” .Es decir, expuso el investigador, se tiene decidido un proyecto de integración regional para la llama Mesoamérica donde se privilegia la construcción de infraestructura de comunicación para igualar las oportunidades económicas del sur con el centro y norte de México con el objetivo de integrarlas con Estados Unidos.
Pero sobre todo se contempla la integración territorial para un uso diferente que la mera superviviencia de las personas, un uso funcional pero a las necesidades del centro del sistema situado, sobre todo en la costa oriente de Estados Unidos, del cual toda la región se terminará haciendo dependiente, sobre todo vía del flujo del turismo.
Para ese fin, sostuvo el doctor Rodolfo Uribe, “se aprovechan las catástrofes naturales para promover la expulsión de población sobrante de la región. Por eso se deja de dar mantenimiento a las obras del sistema hidrológico de Chiapas y Tabasco y al sistema urbano de Cancún.
Invertir en la mera subsistencia de estas poblaciones para los políticos neoliberales, hizo notar el investigador, sería contrario por dos razones:
Ideológicamente porque no se traduce en mayor producción o productividad de valor; y porque impediría lograr el objetivo de concentrar y expropiar el territorio para completar la integración funcional de la región en la visión Mesoamérica y la Cuenca de los Huracanes·”. Este último proyecto, afirmó, actualmente está avanzando con la renta y ocupación de grandes extensiones por capitalistas extranjeros para producir maíz para agrocombustibles y con una investigación de Petróleos Mexicanos, también conducida por extranjeros sobre percepciones sociales del petróleo y movilizaciones políticas para la entrada directa al campo de empresas petroleras. (Continuará).
