No formé parte de su círculo de amigos y amigas, lo hubiera deseado y cuando me nació la inquietud de hacerle una entrevista, por mis enfermedades y la suya, no tuve la oportunidad, conocí de su historia y trabajo con lo han publicado los diarios.
Doctor Lácides García Djen, rector de la Universidad Olmeca, politólogo, académico, escritor, padre de familia ejemplar, tabasqueño por adopción y uno de los muchos personajes que han llegado a esta tierra, no solo de otros puntos del país, sino de más allá de las fronteras mexicanas.
García Djen nació en la tierra de Gabriel García Márquez, Colombia, pero amó a Tabasco, como como el tabasqueño de la mejor cepa.
Algunas veces escuche su conversación durante un desayuno en honor a uno de los cumpleaños del autor de Escala Critica, y como un convivio más del grupo de sus amigos que se reunía los martes en el Calinda Viva.
Me llamaba la atención no solo su interesante conversación, sino también la amabilidad que reflejaban su rostro y sonrisa, su caballerosidad y pasión por los libros.
Después de tres hospitalizaciones como consecuencia de mi mal cardíaco, conocí su extraordinario don de ser humano, solidario y bondadoso, no solo con mi persona sino también con mi familia.
Las pocas conversaciones que sostuve con él fue a través de un amigo mutuo –Víctor Manuel Sámano Labastida- la última, una noche, hace alrededor de tres años, en el café de plaza Moreira, entonces hablamos de medicina alternativa como dos personas urgidas de recobrar la salud por los caminos que se nos abrieran, se hizo el desentendido a mis palabras de agradecimiento por la ayuda recibida, porque así lo hacen las personas que dan todo a cambio de nada.
En mi caso logré librar esos difíciles momentos y guardaba la esperanza de que el doctor Lácides superara el grave mal que lo aquejaba y contra lo cual luchó con todas sus fuerzas, sé que hasta el último momento, siempre con la esperanza de que al final vencería.
Lamento, doctor Lácides García Djen, que el resultado de sus esfuerzos acabarían con su deceso y que la muerte cortara mis deseos de seguir agradeciendo su demostraciones de bondad y solidaridad, de cultivar su amistad, de conocerlo más, de conversar como lo hacía con sus amigos en el Calinda Viva.
Descanse en paz.
Villahermosa, Tabasco
26 de agosto 2015