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La Verdad del Sureste

El cierre parcial de la frontera México-EU no frena al narco

La crisis del fentanilo toma fuerza



Ciudad de México, 4 jul 2020.- Los decomisos de droga (cocaína, metadona, fentanilo, heroína, cannabis y metanfetamina) en los Estados Unidos aumentaron 44 por ciento entre marzo y mayo, después del cierre de fronteras por la pandemia de coronavirus, de acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense (CBP, por sus siglas en inglés).
La situación es de especial relevancia para México, cuyas organizaciones criminales prácticamente monopolizan el mercado de los principales estupefacientes consumidos en el vecino país del norte.
Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas ilícitas a nivel mundial. Si se tratara de un negocio legal, México sería uno de los mayores distribuidores del mercado más grande del mundo, que año con año consume entre 120 y 145 mil millones de dólares en cannabis, cocaína, heroína y metanfetamina.
El valor del consumo de éstas cuatro drogas en Estados Unidos es tan grande que, si México se embolsara la décima parte de su valor anual, sus ingresos serían equiparables al uno por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). A ello habría que sumar el valor del incipiente mercado del fentanilo, que es un analgésico y anestésico que tiene efectos 50 veces mayores a los de la heroína, y que además de ser más accesible, es más letal que dicha droga, de acuerdo con la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés).
Tanto la DEA como el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) refieren que México es uno de los mayores importadores y productores de drogas ilícitas que consume su población, además de que las organizaciones delictivas mexicanas “siguen siendo la mayor amenaza criminal de drogas en los Estados Unidos”, ya que “ningún otro grupo está actualmente posicionado para desafiarlos”, se lee en el informe DEA-DCT-DIR-008-20.
La producción y control del tráfico de drogas de México a Estados Unidos por parte del crimen organizado es tan impactante como imparable. Las cifras oficiales del Gobierno estadounidense podrían indicar que la ruta de la droga no se detiene, aun cuando el vecino país del norte cierre parcialmente sus fronteras con México, tal como lo hizo a partir del 21 de marzo pasado, a raíz de la crisis de salud por la pandemia de COVID-19 a nivel mundial.
Entre marzo y abril de este año, los decomisos de cocaína, cristales de metadona, fentanilo, heroína, mariguana y metanfetamina en los puertos de entrada y al interior de Estados Unidos decayeron 19 por ciento, al pasar de 16 mil 645 a 13 mil 491 kilogramos incautados. Asimismo, entre abril y mayo, la incautación de producto aumentó 78 por ciento, al pasar de 13 mil 491 a 23 mil 991 kilogramos decomisados, refieren cifras de la CBP.
Lo anterior implica que entre marzo y mayo de 2020, los decomisos aumentaron 44 por ciento real; y de manera relativa, es decir, considerando la cantidad de estupefacientes incautados por el número de operativos o de “acciones de cumplimiento” efectuadas por autoridades estadounidenses, la tendencia también fue al alza. Mientras que en marzo hubo una incautación por operativo, en mayo hubo 2.2 decomisos por acción de cumplimiento.
La información oficial conlleva cuando menos dos implicaciones: primero, que el número de incautaciones pudo haber aumentado porque el tráfico de drogas en Estados Unidos no se detuvo (lo que no excluye que el comercio ilegal haya crecido o decrecido en el periodo); y segundo, que la eficiencia de los operativos de las autoridades estadounidenses pudo haber mejorado con el endurecimiento temporal de controles en y entre los puntos fronterizos (lo que no está exento de ser un efecto estacional o circunstancial del tráfico de drogas durante el periodo).
Sin embargo, las cifras individuales (por droga) indican que a pesar de que los decomisos de cannabis (39 por ciento), cocaína (89 por ciento), heroína (14 por ciento) y metanfetamina (54 por ciento) fueron al alza entre marzo y mayo de 2020, las incautaciones de fentanilo decayeron cinco por ciento en el periodo, al pasar de 114 a 108 kilogramos confiscados.
En un contexto en que el crimen organizado mexicano controla gran parte de la producción y del suministro de cannabis, cocaína, fentanilo, heroína y metanfetamina que van hacia el norte del Continente Americano, el cierre parcial de la frontera entre México y Estados Unidos –que será extendido hasta el 21 de julio de 2020– no ha servido para detener, al menos en gran medida, el flujo de drogas hacia el país angloamericano, sobre todo considerando que el valor aproximado de lo incautado entre enero y marzo de este año (2 mil 692 millones 727 mil 743 dólares) fue 3.3 por ciento superior al valor de los estupefacientes decomisados entre marzo y mayo de 2020 (2 mil 603 millones 590 mil 550 dólares).
La cuestión monetaria cobra especial relevancia ya que la DEA y el DOJ han reconocido que una de las pautas fundamentales para luchar en contra del crimen organizado –incluso más que la lucha frontal– es el uso de inteligencia contable, fiscal y financiera para detener el flujo de efectivo con que cuentan las organizaciones criminales, máxime las mexicanas, cuyo poderío se ha venido fortaleciendo en el Continente Americano desde la década de los noventa.
Los datos del Gobierno estadounidense indican que en México es producida la mayor parte (entre el 86 y el 94 por ciento) de la metanfetamina y de la heroína que llega a Estados Unidos. Asimismo, los cárteles mexicanos controlan gran parte (entre el 70 y el 90 por ciento) del flujo de ambas drogas, entre uno y otro país.
En México también es producido el 54 por ciento del cannabis ilegal y menos del 10 por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos. A pesar de no producir tanta cocaína, ya que la mayor parte proviene de Colombia y de otros países de América Latina y del Caribe, los cárteles mexicanos controlan entre el 87 y el 90 por ciento del mercado de la coca, ya que en gran medida, la ruta latinoamericana de la droga desemboca en la frontera entre México y Estados Unidos.
En lo que respecta al fentanilo, las autoridades estadounidenses indican que México y China son los principales países de origen y contrabando.

FENTANILO: EL NUEVO NEGOCIO
Entre tres y cuatro de cada 100 ciudadanos estadounidenses sufren de un problema de dependencia a estupefacientes; y en México, uno de cada 100 lidia con ésta situación. Lo anterior implica que Estados Unidos es el país con mayor grado de dependencia de entre 224 naciones y regiones comparadas. En cambio, México está en la posición 88 a nivel mundial, de acuerdo con información de la Universidad de Oxford de Inglaterra.
Las cifras de la casa de estudios inglesa refieren que al menos seis de cada 100 muertes en Estados Unidos son provocadas directa o indirectamente por el uso de alguna droga. En el caso mexicano, casi dos de cada 100 mueren por el uso de estupefacientes. Ello implica que en el último año de medición (2017), al menos 172 mil 566 estadounidenses y 13 mil 9 mexicanos fallecieron a causa de drogas ilícitas, entre ellas, anfetaminas, cannabis, cocaína y opioides.
Asimismo, el Gobierno estadounidense informó que el Cártel de Sinaloa y el CJNG “son probablemente los principales grupos de tráfico responsables del contrabando de fentanilo a los Estados Unidos desde México. Hasta la fecha, las operaciones de síntesis de fentanilo y producción de píldoras de fentanilo desmanteladas en México han tenido lugar en territorios controlados por estos cárteles o han tenido la participación de miembros/asociados de estos cárteles. Además, se sabe que estas TCOs controlan los corredores de tráfico en México que se conectan con California y Arizona, lo que indica que las organizaciones deben aprobar los medicamentos que pasan por estas áreas asociadas”.
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