El Ciudadano
PRI: Delegado especial con candidato
(Un relevo del CDE-PRI, condenado al fracaso)
De muy poco le servirá a los priistas locales el envío de un delegado especial del CEN, quien trabajará en la elección del nuevo dirigente. El remedio no cura la enfermedad, más cuando los elementos cancerígenos se mueven a todas horas y por todas partes, en el estado y el país.
Este anuncio de su dirigente nacional Enrique Ochoa Reza lo pidieron a gritos muchos cuadros, confirmando al priista tabasqueño como proclive a ser mandatado, más ahora cuando son oposición de gobierno y no tienen un guía visible en la entidad.
Se da en medio de una “rebelión autodirigida” de los grupos de poder estatal, cuyo objetivo final es el Comité Ejecutivo Nacional. Embestida a calificarse desde ahora, como el origen y causa de la ineficacia en la estrategia de rescate propuesta por el líder nacional, a concretarse en 60 días.
Este planteamiento futurista y fatalista se basa en algo simple. Solicitan democracia interna y espacios, los peones de aquellos quienes tienen al tricolor en esta aflictiva situación. Amos que ahora andan prometiéndoles candidaturas e incluirlos en la nueva conformación de poder, en caso de ganar algo en el 2018.
Miguel Ángel Valdivia, dirigente interino, lo dijo durante el evento con Ochoa Reza, el PRI está en crisis por vicios y soberbia.
Imposiciones hechas –aunque no los mencionó- por Roberto Madrazo Pintado, Manuel Andrade Díaz y Georgina Trujillo, todos ahí presentes y en primera fila. Conflictuadores profesionales cuyos objetivos de poder los une y las estrategias los separan. Ellos son los elementos y factores del fracaso.
La llegada del enviado o enviada, quien sea, no garantiza el éxito del proceso interno. Es prácticamente improbable. Primero, porque no vendrá con las manos y los pies sueltos, ni con la cabeza a salvo, sino monitoreado e influenciado por aquellos cuya presencia nacional se reconoce, ya sea con un cargo o no.
Segundo, si la elección es por convención de delegados o consejo político, la odiosa “mano negra” y el cabildeo sucio se sentirá como siempre. Así que pensar en un Presidente del CDE-PRI líder, de arraigo, con proyecto político y de partido propio, definido, es imposible.
Por eso el método de consulta a las bases no se plantea ni como ocurrencia. Es más, tan sencillo será el nombramiento del nuevo empleado del edificio de 16 de septiembre, que el perfil resulta bastante obvio.
Debe ser un “Godínez” como Valdivia, un títere como Eruviel Alonso Qué y un comodín como Enrique Priego Oropeza. Alguien sin filiación clara a un grupo en particular, cuya figura responda a los intereses del PRI nacional, dispuesto a dejar sus credenciales en cualquier momento, sabedor de lo efímero de su encargo.
Ahora, si el proceso interno termina prostituido como los anteriores, plagado de acusaciones de ilegalidad y amenazas jurídicas ante los Órganos electorales, la posibilidad de que sea el mismo delegado especial quien despache como como dirigente estatal, mientras se resuelven los asuntos electorales del 2017 y 2018, en espera de conocer si se recupera el estado y se retiene la presidencia de la república, es altísimo.
De muy poco le sirve a los priistas chocos el envío del CEN. Claro, en referencia a los cangrejos de una misma cubeta, porque a quienes aún se mueven en aguas nacionales priistas, en donde se refresca el Presidente Enrique Peña Nieto, la convulsión interna siempre es provechosa para colocar delfines foráneos, a modo y con candidatos pactados./// ¿Qué es más triste, ver a MAD en el papel de un político segundón en el presídium o a Roberto Madrazo Pintado en calidad de un priista distinguido, después de provocar un boquete con el empoderamiento del PVEM-Tabasco? [email protected]