El Ciudadano
PRD-Candelario Pérez ¿sucesión o secesión?
Error. Un mal cálculo es impulsar la desunión en el PRD. Si se ha dicho hasta el cansancio que la izquierda debe ir unida a las elecciones del 2018, entonces la salida abrupta de Candelario Pérez Alvarado de la dirigencia estatal no es una forma de garantizar procesos internos tersos, en la próxima selección de candidatos.
Todo lo contrario, le mete mucho ruido. Primero porque el propio CEN del partido amarillo ya contempla su renovación a finales de este año, tras la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que le da un plazo de sesenta días para hacerlo.
En consecuencia, deberán hacerlo todos los comités vencidos. Segundo, porque Tabasco vive sus propios tiempos y circunstancias. Para nadie es un secreto que la fuerte presencia de MORENA y el enfriamiento de sus relaciones con el sol azteca, provoca reticencias sobre el desenlace comicial venidero.
Ante ello, la estrategia del legislador federal ha sido llamar a la unidad. Es más, entendiendo que al PRI no se le debe dar por muerto, se ha convertido en un fuerte promotor de la creación del frente democrático estatal, con otras fuerzas políticas.
Así que violentar la paz interna del partido es un verdadero desatino. Que a Candelario se le acabaron los tiempos, no hay duda; sin embargo, quienes están encargados de instaurar todo un movimiento de sucesión, más bien se comportan como secesionista.
En nada ayudan al mandatario Arturo Núñez Jiménez, ni al futuro candidato al gobierno del estado, quien debe surgir precisamente de los acuerdos internos y que requiere de toda la ayuda posible, no así de enemigos poderosos.
Olvidan o no quieren ver que el grupo al cual pertenece Pérez Alvarado ha sido pieza clave en la transformación del estado. Seguramente, más de uno no comulga o aprueba sus métodos políticos, más los resultados ahí están.
Los números de la dirigencia de Candelario son altamente positivos, en cuanto a la obtención de diputaciones federales y locales, alcaldías, senadurías y hasta la gubernatura.
Al ser así ¿a quién le conviene una guerrilla interna si se da una salida violenta del legislador? Solo a los enemigos del PRD. Es cierto e inaplazable, la dirigencia tiene que renovarse; pero debe ser una sucesión tersa.
Sobre quién puede tener los méritos y tamaños suficientes para estar al frente del CEE-PRD- Tabasco, en tiempos tan trascendentales, hay versiones.
Al parecer Darvin González Ballina es el elegido, solo falta conocer qué dice el grupo de Juan Manuel Fócil Pérez que puede pujar por sostener un poco más a Candelario; así como el de Gerardo Gaudiano Rovirosa quien está a favor del político balancanense, pero también está interesado en perfilar a Casilda Ruíz Agustín.
La propuesta sería una solución salomónica, porque es una de las perredistas fundadoras del partido, con quien se podría además salvar la equidad de género sin que existan grandes resistencias.
Y, si bien es cierto está metida con todo en el proyecto del edil de Centro, también lo es que fue una aliada del mandatario estatal en los tres primeros años de su gobierno, durante su estancia como legisladora en la LXI legislatura local.
No es una desconocida por la militancia y es reconocida por su temperamento afable y el valor que le da a su palabra.
Así que su nominación le daría un rostro de inclusión y no de división a la nueva dirigencia.
Como sea, es claro que algunos actores perredistas, necesitan una cucharada de calma. ///