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La Verdad del Sureste

El Ciudadano

Consulta a las bases y la crisis financiera, los retos del PRI-Tabasco



 
Tras la desdicha electoral reciente, el PRI-Tabasco arribará a una severa crisis financiera derivada de sanciones impuestas por las autoridades electorales; en consecuencia, deberá reducir en un 50% su gasto corriente, a partir de septiembre próximo.
    No solo eso, en esa adversidad, a finales de año se adentrará en el proceso interno para elegir al nuevo dirigente estatal, con probabilidades de que sea por consulta abierta a las bases. A continuación, un extracto de la entrevista.
    Para Pedro Gutiérrez Gutiérrez, presidente del CDE-PRI, la palabra clave en el futuro de su partido es: ADAPTACIÓN. En ese proceso están y la elección de la nueva dirigencia estatal es parte crucial; más, no está prevista en lo inmediato.
    Primero se deberán resolver “nuestras impugnaciones hecha ante el tribunal federal electoral; específicamente la relativa a la elección municipal en Tenosique y al reparto de la senaduría por la primera minoría (otorgada al perredista Juan Manuel Fócil Pérez)”, explica. Proceso que podría concluir en septiembre u octubre.
    Hecho esto, “se podrá comenzar con la renovación de las dirigencias; (pero) primero debemos integrar nuestros órganos electivos (consejos políticos municipales), porque casi la mitad de ellos están desintegrados, debido a que varios consejeros se fueron como candidatos de otros partidos, llevándose a otros en su migración”.
Hay siete CPM que apremian, específicamente el de centro. “Tiene siete años que no lo renovamos y para elegir al nuevo dirigente municipal, tenemos que efectuar esa tarea. Después de hacerla -comenta-, se tendrá que elegir el método de selección y existe la tendencia de darle más participación política a la militancia y cada vez más se va difundiendo esa idea”.
    Debe recordarse que el último proceso de ese tipo, ocurrió cuando el extinto líder cenecista Héctor Argüello López salió electo como dirigente estatal, venciendo precisamente a Pedro Gutiérrez y a Feliciano Calzada Padrón. Ahora la intención, según visiona el líder priista, es renovar todas las dirigencias de esa manera.
    Sin embargo, “hay riesgo», señala. «He estado proponiendo a la dirigencia nacional que el relevo debe ser en este año. Se debe aprovechar el proceso de entrega de un gobierno y la recepción del otro”.
    La insistencia radica en que “abrir un proceso de ese tipo en enero, febrero, marzo o abril del otro año, es una invitación para que el gobierno opere y trate de imponer una dirigencia a modo (que meta mano negra). Es un riesgo. Por eso tiene que hacerse antes de diciembre; y en eso estamos trabajando. Ese el propósito y el objetivo del comité directivo actual”, afirma.  De acuerdo a él, Adán Augusto López Hernández, “tiene la virtud de conocer a los cuadros más importantes del PRI y del PRD. Esto le va a generar la tentación de querer desmantelar a ambos partidos durante su sexenio. Va tener el margen de maniobra necesario, los recursos económicos y políticos para intentar hacerlo”. De ahí la necesidad de hacerlo en el actual proceso de transición política y de gobierno.
    A este desafío se suma lo financiero. “El manejo de los recursos también va a cambiar en este proceso de adaptación”, explica. Y así será, porque a partir de septiembre el PRI ya no va a recibir las prerrogativas que por ley le corresponde, consecuencia de tres multas que sumadas rondan los 4 millones 360 mil pesos.
    La primera por un millón 600 mil pesos impuesta por el INE y el IEPCT, por diversas irregularidades cometidas en el gasto corriente del 2016 y por las cuales se le descontará el 50% de su financiamiento en septiembre y octubre.
    La segunda por dos millones 60 mil pesos por anomalías cometidas en las precampañas y por las que también se le recortará un porcentaje igual en noviembre, diciembre y enero; finalmente serán afectados por la sanción de 700 mil pesos, originados por ilegalidades ocurridas en las campañas pasadas, misma que está en litigio pero que podría quedar en 500 mil pesos y que se los empezarían a descontar a partir de febrero o marzo. (Actualmente el PRI recibe aproximadamente 1 millón 600 mil cada mes).
    “En consecuencia tendremos que reducir el gasto corriente al 50%; esto implica disminuir el pago de servicios, el uso de los proveedores, el gasto de energía eléctrica, el apoyo otorgado a la militancia y a las dirigencias municipales”, comentó.
    “Aquí es donde debemos asumir ese proceso de adaptación”, advierte y visiona: “El PRI vivirá una transición bastante compleja, dolorosa, pero el partido se tiene que adaptar... se va adaptar. /// En la segunda parte de esta entrega, su postura ante los gobiernos entrantes y el futuro del tricolor.  [email protected]
 

 

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