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La Verdad del Sureste

El comal le dijo a Lozoya


@UTufigno

Dime con quién andas. Javier Coello Trejo es un abogado egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas, quien obtuvo su cédula profesional en 1973 con una tesis intitulada: “El Ministerio Público frente a la corrupción priista”. Esta tesis fue la que probablemente llamó la atención de José López Portillo cuando lo designó fiscal especial para el combate a la corrupción.
    Coello se ganó el mote de “fiscal de hierro” gracias a la dureza con la que actuó en contra de cientos de funcionarios y personajes del sector privado coludidos en reales o ficticios actos de corrupción.  Posteriormente, durante el gobierno de Carlos Salinas, fue Subprocurador de combate al narcotráfico en la PGR. En este cargo tuvo señalamientos que lo ligaban a diversos cárteles de las drogas, pero –como ocurre con Lozoya- ninguna prueba hubo en su contra.
    Como Secretario de Gobierno del Estado de Chiapas, Coello Trejo fue acusado de hacer lo mismo que hizo en su paso por áreas de procuración de justicia: torturar y amedrentar personalmente a quienes consideraba opositores al gobierno del general Absalón Castellanos.
    Aquí hago una pausa para recordar que el general Castellanos, gobernador de Chiapas de 1982 a 1988, reprimió movimientos, activistas y organizaciones sociales, de tal suerte que cuando fue el levantamiento zapatista de 1994, una de las primeras acciones del EZLN fue hacerlo prisionero. La represión se operaba desde la Secretaría de Gobierno.
    A la par de su paso por el sector público –ojo con esto-, Javier Coello fundó el despacho “Coello Trejo y Asociados, S.C.”, en el año de 1984. Dicho despacho, está “integrado por abogados especializados en distintas ramas del derecho con una mística de trabajo de búsqueda de la justicia”. Al menos así lo dice en la página de internet que presenta la historia de su “empresa”.
    ¿Era compatible con sus actividades de servidor público -en las áreas de seguridad y procuración de justicia- tener un despacho que, por naturaleza, está encaminado a defender a quienes violan la ley?
    Esta singular combinación de actividades no fue obstáculo para que Coello mantuviera la fama de abogado duro -“rudo”, como se llamó a sí mismo- en los casos que ha defendido, aunque tal vez habría que buscarle alguna otra designación más acorde a su manera de trabajar.
    El Nuevo Sistema de Justicia Penal, aparte de ser el pretexto ideal para justificar la ineficacia de los gobiernos frente a la criminalidad, está marcando la brecha generacional entre los abogados hechos “a la antigüita” y los que buscan cambiar las estructuras de procuración e impartición de justicia.
    Hace poco asistí a una conferencia impartida por uno de los más afamados abogados del “viejo sistema penal”. Me quedó claro que su tiempo ya pasó, que se quedó rezagado en sus formas y que no tiene la menor intención de actualizarse, sino que, en todo caso, recurrirá a su red de contactos para resolver los problemas de sus clientes. Y supongo que Javier Coello va por el mismo camino.
    El acto mediático que en su defensa hizo Emilio Lozoya por los señalamientos que lo implican en el caso de corrupción de la empresa Odebrecht, se vio fortalecido por la actuación de su abogado, Javier Coello Trejo, quien no se cansa de reiterar que sólo se trata de un caso politizado. Aunque quedan algunas dudas: si realmente, como dicen ambos, no hay ninguna acusación en contra del ex Director de Pemex, ¿por qué tuvieron acceso completo a la carpeta de investigación que integra la PGR? ¿Acaso no saben que es un derecho de los imputados?   
    En marzo de 1989 ocurrieron una serie de violaciones en el sur de la Ciudad de México. Los ataques tenían patrones muy específicos y la forma como se desarrollaban perfiló a los atacantes como probables integrantes de alguna corporación policíaca. A los pocos meses de iniciar las investigaciones, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal dio con los responsables: eran elementos de la PGR, escoltas de Coello Trejo, e incluso llegaron a utilizar una camioneta de su propiedad para realizar las agresiones.   

La defensa de los policías y el propio Javier Coello afirmaban que en el fondo todo era “un móvil político” en contra del Subprocurador. Y lo mismo dice sobre Emilio Lozoya.  

 

 

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