A su llegada a la capital tabasqueña, después de haber concluido el periodo ordinario de sesiones del Senado de la República, Núñez Jiménez estimó que la reforma política aprobada representa un avance “en términos del gradualismo que ha venido caracterizando el cambio político en México”.
Es una puesta al día de temas que el país traía como rezago político, quizá de un cierto subdesarrollo que derivaba de la época del partido hegemónico, completó el legislador tabasqueño. Destacó la aprobación de las candidaturas ciudadanas, que era un reclamo de la sociedad civil y que en tiempos de partido único, que se vivió por décadas en México, era imposible que se incluyera esa figura, por lo que en ese momento se fortaleció el sistema de partidos políticos.
“Durante muchos años la transición política de México, en lo que se refiere a cambios en el sistema de partidos políticos, era enfrentar la hegemonía de un partido político para ir hacia un sistema competitivo de partidos”, expuso Núñez Jiménez. Pero ahora, dijo, ha habido un reclamo de una parte importante de la sociedad civil, que quiere otras formas de participación ante el surgimiento de nuevos liderazgos que no necesariamente pasan por las burocracias partidistas. Núñez Jiménez señaló que otros de los avances importantes son que los ciudadanos podrán presentar ante el Congreso de la Unión y las legislaturas locales iniciativas de ley, la consulta ciudadana sobre asuntos de trascendencia nacional y la iniciativa preferente, que obligará a desahogar dos de las propuestas presentadas por el Ejecutivo federal. Resaltó que, de última hora, el PRI y el PAN incluyeron en el dictamen que si bajo cualquier circunstancia el Presidente de la República no pueda rendir protesta ante el Congreso de la Unión, entonces lo hará ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Ni tan siquiera aceptaron (esos dos partidos) que se pusiera que la protesta se rindiera en sesión pública del pleno de la SCJN, ahora sí que se pueden ir a un cuarto en lo oscurito y el nuevo presidente rendir protesta ante el presidente la Corte; pobre presidente que entrara en esas condiciones, porque su ilegitimidad sería mucho mayor.”
Núñez Jiménez consideró que hay mucho camino por recorrer, por lo que no se puede cantar victoria ni festinar esta reforma política, pues las diferencias entre las bancadas del PRI del Senado y la Cámara de Diputados Federal la tienen detenida en esta última. Previó que podría trabarse en la Cámara de Diputados por las divisiones internas en ese partido, provocadas por las aspiraciones presidenciales, pues en San Lázaro allegados del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, no quieren dejar pasar el paquete por considerar que es autoría del Senador Manlio Fabio Beltrones, cuando la reforma es mucho más que la propuesta del priista. Advirtió que sería grave que esas diferencias atoren la reforma política, “porque el país sería rehén de los problemas internos de los priistas, existe esa posibilidad y faltan los recorridos por las legislaturas locales, así que todavía hay un largo trecho por caminar”.
