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La Verdad del Sureste

Corredor de fondos


Poco sorprende la declaración que Roberto Madrazo hizo a un medio de comunicación: (en la elección de 2006) “en mis actas, Andrés estaba arriba de Calderón. En mis actas, en las del PRI no lo sé. La tendencia es que iba arriba”. ¿Por qué no dijo nada entonces? Supuestamente para no “dinamitar” la democracia en México. Si esa fue la razón, ¿no se afectó más al permitir el triunfo del engaño? Nos hubiéramos ahorrado unos miles de muertos.
    Según el excandidato presidencial, él esperaba que hubiera recuento por parte del IFE, “como exigía una parte de la oposición que contendía, casilla por casilla y voto por voto”. Con voz de viejo profeta, Madrazo afirma que sabía “que podía ser un recuento favorable para AMLO, pero esa no era mi lucha”. Ajá, ahí está el detalle, la democracia se construye individualmente.  
    Después, confiesa (¿se le puede llamar de otra manera?) que Felipe Calderón le pidió “a través de varios de sus colaboradores” avalar la elección, cosa a la que dice haberse negado “porque no era correcto”. ¿Qué es lo que no era correcto?, ¿la forma en que se lo pidió Calderón?, ¿el resultado?, ¿destruir la credibilidad que le quedaba a la autoridad electoral?  
    Las respuestas al golpe de memoria de Madrazo, no se hicieron esperar: para el rey de copas Calderón, los dichos del priista son falsos y delicados porque, “haiga sido como haiga sido”, él ganó “por un margen muy apretado”. Por su parte, Marcelo Torres, actual presidente nacional del PAN (asómbrense, el PAN tiene presidente nacional), Madrazo es un cínico que “no tiene madre en decir esto”.
    Doce años después de la elección, ¿a qué vienen las palabras de Madrazo Pintado?, ¿acaso los 50 años del dos de octubre de 1968 movieron sus fibras sensibles?, ¿o tal vez ahora toma pastillas para la memoria?
    Pero, don Roberto, -si acaso me lee- quisiera que fortaleciera sus capacidades memorísticas y nos contara, por ejemplo, de la elección a gobernador de Tabasco de 1994 en la que usted, al igual que Calderón, dice haber ganado de manera incuestionable. ¿Ya recordó? Le ayudo: oficialmente, usted ganó, seguido de cerca por Andrés Manuel, y en un lejanísimo tercer sitio quedó relegado Juan José Rodríguez Prats.
    De la elección derivó una crisis política en la que a usted no le pareció importante “dinamitar” la estabilidad del estado. La respuesta ciudadana, con Andrés a la cabeza, no fue una carrera sino una marcha por la democracia con meta en la Ciudad de México. Digamos que fue la bienvenida al gobierno de Ernesto Zedillo, quien tuvo que atender las principales demandas de los marchistas: anulación de las elecciones y designación de un gobernador interino.
    Después de varias negociaciones, Zedillo se había comprometido –a través de su entonces Secretario de Gobernación- a resolver el conflicto vía nuevas elecciones. Pero usted, don Roberto, tomó un atajo, como se evidenció lo hizo en el maratón de Berlín: el 19 de enero de 1995 usted se atrincheró en Palacio de Gobierno para desentenderse de los acuerdos que recuperarían la estabilidad del estado. Usted rebasó al presidente Zedillo en el cierre, pero no a la historia.
    Un mes después de que Zedillo dijera que él y usted gobernarían “juntos hasta el año 2000”, Andrés Manuel, competidor de largas distancias, mostró en la capital de la República las “cajas de la infamia” que documentaban, con documentos originales de la secretaría de finanzas del PRI en Tabasco, los gastos de su campaña, equivalentes a 73 millones de dólares.
    El monto de sus gastos de campaña no solo rebasaba por decenas de veces el tope establecido por la autoridad electoral, sino que dicha cantidad se comparó en ese entonces con los 50 millones de dólares que Bill Clinton había gastado en su reelección. ¿Ya lo recordó?
    Digamos que usted, don Roberto, más que corredor de fondo se reveló como corredor de fondos. ¿Será que después de 14 años ya nos pueda decir de dónde salió todo ese dinero? ¿Quién lo financió?, ¿fueron recursos públicos o fueron aportaciones de ocultos amigos?
    Usted dice que en 2006 no dijo nada porque nadie se lo pidió. Bueno, pues aquí sí se lo pedimos cordialmente. Pero si decide responder, por favor no tome atajos.

       

 

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