Quien traiciona podrá manipularse la historia; pero solo momentáneamente, porque tarde que temprano pone a cada quien en el lugar que le corresponde. Por traicionar la democracia y los anhelos populares por más de 80 años, por mantener sumido en la pobreza a millones de mexicanos, por no haber podido hacer productivo el campo, por fomentar la corrupción, son, entre otras, conductas reprobables que el pueblo no le perdonará jamás al Partido Revolucionario Institucional. Por eso habrá de hacerle un ajuste de cuentas en el 2012.
El pueblo no le perdona al pusilánime de Vicente Fox el no haber cumplido su promesa de acabar con la corrupción, como tampoco le perdona al presidente ilegítimo de Felipe Calderón no haber creado los millones de empleo que prometió ni de haber garantizado la seguridad nacional.
El rocío perfumado de la adulación, de los zalameros de profesión, de los esquiroles y gana gracias, pretende siempre desvirtuar los hechos consumados de la traición. Sin embargo, todo eso se desvanece porque el pueblo tiene memoria y sus registros son imborrables. Tengamos como ejemplo al usurpador Victoriano Huerta, al que sus aduladores del momento quisieron borrar de la mente popular el hecho de haber asesinado al presidente Francisco y Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez. José Juan Tablada prodigó estos calificativos al traidor:
“Venerable y gloriosa figura, hombre representativo, arquetipo de lealtad, héroe de la abnegación, bravo divisionario, rostro austero y viril, hombre de bronce, guerrero de todos los tiempos, estadista que simboliza el deber, verdadero estratega, genio militar, héroe flamante, épica figura”. El poeta Salvador Díaz Mirón no se quedó atrás: “Por donde pasa el general Huerta queda un perfume de gloria”. Luis del Toro, director del Independiente, hizo estos comentarios: “Huerta es el hombre que encarna este momento histórico, Huerta es el acero que debe fulgurar sobre el caos nacional, es la voluntad del hierro que debe exterminar la rebeldía, es la esperanza de volver a la paz y a la civilización”. Estas y muchas vergonzosas alabanzas no pudieron impedir que la historia juzgara más que temprano al dictador como lo que fue: un asesino usurpador.
POSDATA. Si usted va a la gasolinera y pide que le pongan a su carro 50 pesos de gasolina, ¿sabía que en realidad lo que le ponen son 43.36 pesos, porque 6.64 pesos corresponde a impuestos? Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C. Oficinas en Cerrada Águila 112, colonia Atasta TEL. 9932153334 Correo electrónico: [email protected]
El pueblo no le perdona al pusilánime de Vicente Fox el no haber cumplido su promesa de acabar con la corrupción, como tampoco le perdona al presidente ilegítimo de Felipe Calderón no haber creado los millones de empleo que prometió ni de haber garantizado la seguridad nacional.
El rocío perfumado de la adulación, de los zalameros de profesión, de los esquiroles y gana gracias, pretende siempre desvirtuar los hechos consumados de la traición. Sin embargo, todo eso se desvanece porque el pueblo tiene memoria y sus registros son imborrables. Tengamos como ejemplo al usurpador Victoriano Huerta, al que sus aduladores del momento quisieron borrar de la mente popular el hecho de haber asesinado al presidente Francisco y Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez. José Juan Tablada prodigó estos calificativos al traidor:
“Venerable y gloriosa figura, hombre representativo, arquetipo de lealtad, héroe de la abnegación, bravo divisionario, rostro austero y viril, hombre de bronce, guerrero de todos los tiempos, estadista que simboliza el deber, verdadero estratega, genio militar, héroe flamante, épica figura”. El poeta Salvador Díaz Mirón no se quedó atrás: “Por donde pasa el general Huerta queda un perfume de gloria”. Luis del Toro, director del Independiente, hizo estos comentarios: “Huerta es el hombre que encarna este momento histórico, Huerta es el acero que debe fulgurar sobre el caos nacional, es la voluntad del hierro que debe exterminar la rebeldía, es la esperanza de volver a la paz y a la civilización”. Estas y muchas vergonzosas alabanzas no pudieron impedir que la historia juzgara más que temprano al dictador como lo que fue: un asesino usurpador.
POSDATA. Si usted va a la gasolinera y pide que le pongan a su carro 50 pesos de gasolina, ¿sabía que en realidad lo que le ponen son 43.36 pesos, porque 6.64 pesos corresponde a impuestos? Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C. Oficinas en Cerrada Águila 112, colonia Atasta TEL. 9932153334 Correo electrónico: [email protected]