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La Verdad del Sureste

CRIMINALES I


La literatura sirve para encuerar las situaciones más escabrosas y hacer públicos los entretelones de la toma de decisiones que los malos gobernantes quisieran mantener ocultas. Hoy le transcribiré partes de una obra literaria de gran envergadura que ha sido perseguida por lo que dijo en 1908. Se llama La Isla de Los Pinguinos, -es una forma de ocultar que se refiere a Inglaterra, cuyo todo territorio es una Isla-.

    Lo transcribo dado que el gobierno federal se opone tajantemente a dar marcha atrás al “gasolinazo”, más que nada porque sería revertir en parte los pavorosos tres impuestos que hacen que las gasolinas y los combustibles sean tan caros: IVA, IEPS y ISR.
    Se lee en La Isla de Los Pinguinos: 
    “Reunido el Consejo de los hombres sabios de la isla, se demostró la necesidad del gobierno de cobrar impuestos a sus habitantes.
    Un anciano expresó: “Que los más ricos, que tienen muchos bienes, aporten un porcentaje de éstos para tener ingresos y así solventar el gasto del gobierno”.
    Los ancianos callaron y se miraron unos a otros.
    Uno de los más notables expresó con voz profunda: “Si los más ricos, que constituyen la minoría de nuestra isla, contribuyen de esa manera, su patrimonio se verá mermado y con el tiempo ya no tendrán recursos para seguir empleando a la población más humilde de la isla”. Otro anciano del Consejo replicó: “Tal vez sería conveniente que todos contribuyéramos, aunque fuera con poco, pero finalmente que todos pagáramos algo”.
    Sin embargo, otro de los ancianos comentó: “¿Cómo será posible fijar un impuesto proporcional a la riqueza de cada uno? Tal vez lo justo sería gravar a todos los habitantes de la isla con base en lo que consumen”.
    En ese momento, después de tratar de determinar qué sería lo más justo, si gravar a los contribuyentes por sus propiedades, por sus ganancias o por su consumo, Greatuk, el anciano más noble de la isla, declaró: “Admitir un impuesto es propio de gente plebeya; que pague la canalla”. Aquí terminó el episodio, concluyéndose que quienes deberían pagar los impuestos en la Isla de los Pingüinos eran los plebeyos y de preferencia la canalla. Los ancianos no replicaron a Greatuk, simplemente se pusieron de pie y desfilaron en silencio.” Pregunta a los miembros de la cúpula del gobierno federal, a los poderosos empresarios que los apoyan y respaldan e incluso de asocian con ellos:¿Por qué hasta 1987, los ingresos de la clase rica se gravaban con la tasa máxima del 55%; Porqué en 1988 la tasa máxima se les disminuyó al 50%; Porqué en 1989 dicha tasa bajó a 40%; Porqué en 1990 se redujo la tasa a 35%; Porqué actualmente dicha tasa es del 30% a 32%; Porqué se redujo dicha tasa al 32%?
    Los Organismos Empresariales, el gobierno federal, la Secretaría de Hacienda y el Fisco Federal solo piensan en ellos y ¿quién piensa a favor del consumidor final que lo constituye el 90% de la población que es de bajos recursos económicos?  Los organismos de contribuyentes están luchando no por una disminución del Impuesto al Valor Agregado ... sino de la disminución paulatina de la tasa del Impuesto Sobre la Renta de las Personas Morales y de las personas físicas empresarias; lucharon también, por la derogación del impuesto al activo, y de la deducción de gastos efectuados en atenciones a clientes, específicamente en los erogados en restaurantes, pero no se observa en ellos ninguna propuesta que venga a auxiliar al público en general.
    El grueso de la población, el público en general el cual percibe al mes de 12 pesos a un ingreso equivalente a dos tantos del salario mínimo general del área geográfica en que residen ... a ellos nadie se refiere para defenderles. 
    Las propuestas de los organismos empresariales tienden a favorecer a quienes más tienen y viven bien, en perjuicio de los que menos tienen y deben seguir subsistiendo en su pobreza, surgiendo como se viene observando, una lucha entre ricos y pobres que a nada bueno nos va a conducir.
    Lo lamentable es que ningún organismo empresarial, menos el gobierno federal, ni el Fisco Federal, piensan en el consumidor final que somos todos, con la diferencia de que a los dirigentes de esos organismos o a los funcionarios de la Hacienda Pública no les afecta como consumidores el que subsista la tasa general del IVA que es del 15%, pero al 90% de la población sí. Otra pregunta al Gobierno Federal: ¿Que acaso la tasa general no afecta a la canasta básica?, pero ¿qué entienden los empresarios ricachones y el gobierno federal de comodinos por canasta básica? La compra de ropa o calzado y comida de de ínfima calidad, y de todas formas está gravado por el IVA; la compra de cuadernos, lápices o utensilios para uso escolar ¿que no está gravado con el IVA? 

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