“Cuentas Pendientes”, rostro de la nostalgia
Villahermosa, Tab., 01 de julio.- “Cuentas Pendientes”, libro recién editado por el gobierno de Tabasco, es la primera obra individual del escritor cunduacanense Oscar Enrique Ramos Méndez, los alrededor de treinta poemas que contiene revelan dos oscares, el militante testigo del movimiento social y cívico del Tabasco de los 80 y el ser humano en deuda con los que ama y lo han amado.
En entrevista Oscar Enrique Ramos, dice a la reportera que este es su primer obra individual, escribo desde niño, cuenta, pero antes de este libro he publicado pero en colectivos, el primero del 2005 cuyo título fue Poemas de Hombres Cotidianos y posteriormente en el 2006, la Antología de Poetas Tabasqueños Contemporáneos, en la que el maestro Marco Antonio Acosta me incluyó.
Este libro tiene como origen una convocatoria emitida por el Gobierno del Estado y el Instituto Estatal de Cultura en el 2013, un consejo editorial decidió qué obras publicar y logré quedar ahí, dice el también profesor de bachillerato.
Son un puñado de poemas, alrededor de treinta, dice, en donde se expresan dos oscares diferentes, primero el militante, el estudiante universitario que le toca vivir el movimiento social y el despertar cívico surgido en 1988 en Tabasco, el nacimiento del Comité de Derechos Humanos.
De ahí el poema “Amaneció el día más Goitia que otras veces” dedicado a Francisco Goitia Prieto, uno de los primeros directores del Codehutab ; “Ahora que estoy de Ciudadano” para Heberto Taracena Ruiz y “No entiendo por qué” para el recién fallecido maestro Faudes Baños.
Faudes Baños fue un hombre que conocí en ese tiempo, vivimos intensamente la vida política en un contexto sindical, siempre enmarcado en el momento de insurrección social ciudadana, como se recordará él fue el primer dirigente del sindicato de profesores del Colegio de Bachilleres.
A Francisco Goitia lo conocí cuando Javier Núñez me invita a las primeras reuniones para conformar el Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), ahí también encontré a otros personajes de la comunidad jesuita como German Estrada Vidal y a un grupo de gente del campo como Enóe y Charo Juárez, personas muy comprometidas con la defensa de los derechos humanos, en momentos en que se vivían represiones y atropellos policíacos.
Mi encuentro con ellos, como estudiante universitario, cargado de la teoría social que me proporcionó estudiar la carrera de educación, me sirvió para tomar conciencia, “digo que si no hubiera estudiado educación y encontrado con esos personajes, hubiera sido una piedra”, expresa el escrito.
El otro Oscar es el reposado, el que ahora valora su vida familiar, hay poemas dedicados a todos los que me han hecho sentir un ser humano pleno, mi madre, mi padre, mis hijos, mi esposa la mujer que me ha dado todo, una vida hermosa y yo casi nada.
Tenía una cuenta pendiente con mi madre, una mujer que procreo diez hijos, con una vida de trabajo intensa, como es la de todas las mujeres pobres en las zonas rurales, y a la que considero una sobreviviente de toda esa generación de mujeres abnegadas, calladas, producto de una cultura.
También tenía la necesidad de escribir algo al hombre que me dio la vida, tan recio, dedicado, pero también honesto, responsable y seguro de sus convicciones, con el que a pesar de eso no se dio la convivencia paterno filial como la que tengo con mis hijos, pero al que, sin embargo nunca dejé de admirar, como padre y ser humano.
Había que escribir todas esas “cuentas pendientes” que tenía con todas esas personas, con todos esos contextos que he vivido, abunda.
Oscar Enrique Ramos, supone que el poemario de su autoría será expuesto a la venta en las librerías del gobierno del estado y a la lectura en las bibliotecas públicas del estado.