“DAME UN BANCO Y DOMINARE EL MUNDO”
Denme un punto de apoyo y moveré el mundo decía el matemático Arquímedes, inventor de la palanca como una herramienta, que teniendo un punto de referencia era o es posible mover objetos más grandes de lo que uno se imagina.
Bajo este enunciado milenario, pero guardando la proporción, o algo parecido, pero en materia económica pronunciaría hace algunos años Emilio Botín, quien fuera presidente del Banco Santander:
“Dame un Banco y Dominare el Mundo” la clave del su éxito es “Hay que devorar antes de que te devoren”
Para lograr lo anterior hay tener en claro dos cosas, contar con la institución (el Banco), pero con todo el derecho, el respaldo o el apalancamiento, para mover y devorar los recursos económicos de los usuarios.
Este apalancamiento son la leyes, normas y reglamentos, que en su momento operan a favor del sistema financiero para cobrar interés, comisiones, ventajas y demás utilidad.
El punto de referencia o de apoyo -como dijera Arquímedes- de este gran andamiaje jurídico es el congreso de la unión, la secretaria de hacienda, la comisión nacional bancaria y demás instituciones a fin.
Los bancos sobre todo en nuestro país, han contado con todo el apoyo legal para operar como instrumentos financieros con capacidad para aplicar cobros de manera discrecional a diversas transacciones económicas, que van desde depositarios, crediticios, intermediarios etc. Privilegio que no tienen los bancos en sus países de origen o donde se encuentran su oficina matriz.
Hoy para los banqueros, México se ha convertido en la gallina de los huevos de oro, tan solo el año pasado solo por el cobro de comisiones obtuvieron ganancias del 30% de sus ingresos al año.
México para los banqueros no solo es ganancia y utilidad, también es confianza y garantía para sus negocios en comparación con el resto del mundo.
La disminución, caída de la bolsa de valores en México por la iniciativa de prohibir 13 cobros de comisiones de bancos por ser considerados excesivos, y abusivos para miles de usuarios mexicanos, propicio la venta de acciones por debajo de estos instrumentos rentables para colocar estas operaciones en otros puntos de referencia que pudiera generar igual o más ganancias.
Este tipo de reacción en los mercados es normal en cualquier parte del mundo ante la mínima incertidumbre sea política o económica. Incertidumbre que es aprovechada por los poseedores de las acciones para especular vendiendo o comprando, ganando o perdiendo.
Al final como esto es un juego, los apostadores simple y sencillamente se ponen de acuerdo en repartir utilidades, e invertir en acciones que ellos mismos depreciaron al vender para hacerlas bajar.
Un juego perverso, que en ocasiones se llevan entre las patas a personas ingenuas.