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La Verdad del Sureste

El debate de mañana, ¿impactará en el voto? Los analistas dicen que no sucedió así en el pasado


El debate de mañana, ¿impactará en el voto? Los  analistas dicen que no sucedió así en el pasado
Ciudad de México, 21 abr 2018.- El primer debate para las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio en México genera expectación mediática por sus participantes e innovaciones, aunque los celebrados en los últimos 20 años han tenido poco impacto en el voto. Estos debates se introdujeron en México durante los años 90, en un período de “profundización democrática” tras seis décadas de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), contó a Efe José Antonio Salazar, director de la carrera de Gobierno en la Universidad Panamericana. Durante esa década, el PRI perdió la hegemonía en la Cámara de Diputados, la autoridad electoral obtuvo su autonomía y se aprobó la elección de un jefe de Gobierno en Ciudad de México, dominado desde entonces por el opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD). El 12 de mayo de 1994, se celebró el primer debate presidencial de la historia de México, con el que el PRI intentó “legitimar” las elecciones tras la “sensación de gran fraude” en las presidenciales de 1988 en los que venció el priista Carlos Salinas de Gortari. En ese debate, participaron los punteros en las encuestas, el aspirante del PRI Ernesto Zedillo, Diego Fernandez de Cevallos, del conservador Partido Acción Nacional (PAN); el candidato del izquierdista PRD, Cuauhtémoc Cárdenas. Esa discusión “destacó por el desempeño de Cevallos”, considerado el vencedor por acorralar al candidato del PRI, a quien acusó de “reprobar” en democracia, aunque los comicios los acabó ganando Zedillo con más del 48 por ciento de los votos. Fue el debate electoral más seguido de la historia de México, con un 35 por ciento de audiencia por la expectación que existía tras el asesinato dos meses antes del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, sostuvo Salazar. Aun así, el investigador universitario señaló que una final de fútbol en México cosecha cerca del 40 por ciento de audiencia, mucho más que un debate electoral. El formato “muy acartonado” de los debates, en los que casi no hay interacción entre los candidatos ni con el público, así como la apatía política en México, donde el abstencionismo ronda el 40 por ciento de la población, son los factores que explican la falta de interés hacia los debates, según el profesor. Por ello, Salazar aseveró que “tras 20 años de debates electorales, no se ha demostrado que tengan un gran impacto en el voto”. En los dos debates de las elecciones presidenciales de 2012, celebrados el 6 de mayo y el 10 de junio de ese año, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, llegó como favorito en los sondeos con una intención de voto de cerca del 40 por ciento. Las encuestas posteriores dieron la victoria al izquierdista Andrés Manuel López Obrador con un 31 por ciento, mientras que tras el segundo se la dieron a la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota con un 34 por ciento. Pero ello no alteró el resultado de los comicios, puesto que Peña Nieto se impuso con el 38 por ciento de los votos y alcanzó así la Presidencia. El Instituto Nacional Electoral, organizador del evento, decidió este año generar un mayor interés ante el debate, por lo que ha reformado el formato, inspirado en los que se celebran en Estados Unidos. En esta ocasión, el debate se dividirá en tres encuentros, y en dos de ellos, los del 20 de mayo y 12 de junio, está previsto que por primera vez los candidatos respondan a las preguntas del público y de las redes sociales.   EL PRIMER DEBATE: SEGURIDAD Y CORRUPCIÓN Los cinco candidatos a la Presidencia de México tendrán este domingo el primero de sus tres debates para presentar sus propuestas en temas de seguridad, combate a la corrupción y democracia e intentar convencer a los votantes de sus posibilidades de triunfo en los comicios del 1 de julio, El izquierdista Andrés Manuel López Obrador llegará con ventaja en las encuestas de intención del voto, que además señalan la disputa cerrada por el segundo puesto entre el oficialista José Antonio Meade y el conservador Ricardo Anaya. Los independientes Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, el “Bronco”, el último en llegar a la boleta electoral tras una decisión del Tribunal Electoral, tienen cifras marginales, aunque cualquier variación afectará las posiciones de los punteros. El debate de este domingo será el primero de los tres convocados por el Instituto Nacional Electoral (INE); el segundo se celebrará el 20 de mayo en Tijuana, frontera con Estados Unidos, y el tercero el 12 de junio en Mérida, sureste del país. El INE ha anticipado un formato específico para permitir “el contraste de propuestas y la interacción” de los candidatos a través de las réplicas, según las declaraciones de los consejeros encargados de su preparación. Los candidatos debatirán tres grandes ejes que son la seguridad pública y violencia; combate a la corrupción y la impunidad; y democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad. En este primer ejercicio, el INE ha convocado a tres comunicadores que tendrán el encargo de hacer preguntas específicas a cada candidato, encauzar la discusión y también motivar a los aspirantes a responder las interrogantes. Las perspectivas apuntan a que el puntero en las encuestas, López Obrador, mantendrá el discurso de que su triunfo en los comicios es prácticamente inevitable. López Obrador, candidato del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES) se postula por tercera ocasión a la Presidencia de México por lo que ya tiene experiencia en este tipo de ejercicios. Anaya, de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, llega al debate en medio de acusaciones de corrupción y con la meta de presentarse como la opción ante dos opuestos, López Obrador y Meade. Meade, candidato del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA), busca colocarse claramente en segundo lugar de la carrera presidencial para después enfilarse en pos de López Obrador. El candidato oficialista ha desarrollado una campaña que destaca su trayectoria como funcionario en cinco ministerios durante tres Gobiernos consecutivos, en la que de paso presume que no está manchado por acusaciones de corrupción. Margarita Zavala, esposa del expresidente mexicano Felipe Calderón (2006-2012), y Jaime Rodríguez, gobernador del estado norteño de Nuevo León, llegarán como la variable desconocida a este debate que transcurrirá en el Palacio de Minería de Ciudad de México. La campaña presidencial, que se desarrolla entre el 30 de marzo y el 27 de junio, ha estado marcada por los temas de corrupción y de inseguridad, con una discusión especial sobre la viabilidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM), asunto que sin duda, será retomado en el debate del domingo. López Obrador se opone a su construcción, lo que le ha ganado las críticas tanto del resto de los candidatos, como de la cúpula de empresarios, con el millonario Carlos Slim a la cabeza, que dijo que cancelarlo afectaría la economía del país. El próximo 1 de julio, 89 millones de mexicanos serán convocados a las urnas para elegir al presidente de México y a quienes ocuparán otros 3 mil 400 cargos en 30 de los 32 estados del país.
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