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La Verdad del Sureste

EL DEDO QUE TE MANDA A LA CALLE

El Gregueriano: ¿Abonó en algo?


Nadie puede negar que en la entidad, el PRI siga teniendo adeptos en número considerable. El Gobernador  Núñez Jiménez declaró recientemente que por el momento la batalla por la Gubernatura del 2018 se da entre Morena y PRD, pero que no se puede descartar al PRI. Sólo un tonto podría negar que, Morena sea, hoy, en Tabasco, la primera o segunda fuerza electoral. El PRI es, en Tabasco, la segunda o tercera fuerza electoral. En consecuencia es una aberración desenfrenada el entrar en “pleito de comadres” con ese partido.  Más aberración resulta andar de “peleador callejero” contra el PRI, si se revisa la historia política y los compromisos del Titular del Ejecutivo: desde que fue Secretario Particular del Gobernador priista de Tabasco, hasta que fue Diputado Federal y coordinador de la bancada federal del PRI y Subsecretario de Gobernación –brazo ejecutor- en dos ocasiones de sexenios priistas. Peor aún: si tu responsabilidad y tarea encomendada es llevar la fiesta en paz con los partidos y si es la responsabilidad esencial de tu puesto el mantener lazos de tranquilidad y aterciopelados con los partidos políticos. Nadie puede negar que el Gobernador del Estado, por su desarrollo político y los puestos en Gobernación que ha ocupado, no requiere un Secretario de Gobierno; que él es su propio Secretario de Gobierno. Menos se puede negar que al grupo del actual Secretario de Gobierno se le han encomendado sendos puestos de toral importancia; que, excepción hecha del grupo del titular de SEPLAFIN, al de Gobierno se le han entregado la segunda tajada más grande de las cuotas del poder. Salta entonces la pregunta: ¿Para qué le sirve al Titular del Poder Ejecutivo de un Estado un Secretario de Gobierno que esté confrontado o peleado con la primera y la tercera fuerza electoral? Un Secretario de Gobierno que no es interlocutor válido para esas fuerzas políticas y que, además, esté confrontado con uno de los grupos políticos más poderosos del Estado? Si no le sirve para la tarea esencial de ser el lazo de interrelación con las fuerzas políticas, ¿Cuáles pueden ser las razones por las cuales se le sostenga en el cargo?
      El 4 de septiembre, la dirigencia del PRI en Tabasco y los diputados de la bancada de ese partido en la Legislatura local, exigieron en rueda de prensa al Gobernador Arturo Núñez, la renuncia del Secretario de Gobierno, Gustavo Rosario Torres, del de Seguridad Pública, Jorge Aguirre Carbajal y del Fiscal General del Estado, Fernando Valenzuela Pernas.
    El coordinador de la bancada en el Congreso de dicho partido, Andrade Díaz, aseveró que el gobernador debe nombrar a nuevos funcionarios en esas áreas pero que no tengan, antecedentes con el crimen organizado.
    “Nosotros como partido no podemos obviar todos estos detalles porque es lo que está pasando en el estado, por esa razón junto con las exigencias que ha planteado el presidente del partido, sumamos al gobernador que el partido está solicitando la renuncia de los secretarios de Gobierno y de Seguridad Pública y que ponga en su lugar a personas que no tengan antecedentes que lo liguen con el crimen organizado o que en otras corporaciones no hayan aprobado el examen de control y confianza”, apuntó Andrade Díaz. Cuando la cúpula del poder de la federación le pone el dedo a un funcionario, aún sea electo, ese funcionario tiene los días contados en la administración pública.
    Tanto el Secretario de Gobierno, como el Fiscal General han sido prominentes priistas, y los cargos de elección popular que les han otorgado, se los han dado los priistas que hoy exigen sus renuncias por ineptos o verles relacionados con bandas delictivas. El de Seguridad Pública no es tabasqueño y sí, efectivamente, hay reportes de que los exámenes de control y confianza que se les practicaron no los aprobó.
    Andrade pidió a Núñez Jiménez designar en la Fiscalía General del Estado a una persona que cuente con el perfil para ocupar esa posición. “Que solicite o que remueva al Fiscal General del Estado y envíe al Congreso una terna integrada por profesionistas que reúnan el perfil y que tengan experiencia en materia penal sobre todo en el nuevo sistema, que es lo que se requiere para ocupar ese importante cargo”, dijo el legislador.  La respuesta, por demás equivocada, en el pecado llevó la penitencia; el Secretario de Gobierno, Rosario Torres, cual camorrero de callejón, dijo en una radiodifusora que, Andrade, cuando Gobernador: “Él le abrió las puertas a Los Zetas, él le dio escoltas de la Procuraduría del Estado a uno de los delincuentes que luego mataron, ¿cuál fue la solución?, quitar al de la Judicial”. Y que, además, durante los cinco años que gobernó, se hizo de la “vista gorda” con Los Zetas.

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