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  • Sábado 21 de Febrero de 2026

Deja Granier Melo a los habitantes de Medellín y Pigua sin casa y sin trabajo

Los antimotines me dijeron que me daban una hora para sacar mis cosas, porque venía una máquina a tumbar mi casa”, recordó don Leonardo Gallegos Martínez

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CECILIA VARGAS


Don Leonardo Gallegos Martínez, afirma que levantará una demanda  porque está inconforme con lo que le hicieron, mi casa estaba grande, era una verdadera, en comparación con el “cajoncito” que le dieron. (Foto: Tomás Rivas) Don Leonardo Gallegos Martínez, afirma que levantará una demanda porque está inconforme con lo que le hicieron, mi casa estaba grande, era una verdadera, en comparación con el “cajoncito” que le dieron. (Foto: Tomás Rivas)
“Llegaron el viernes pasado con los antimotines, me dijeron que me daban una hora para sacar mis cosas, porque venía una máquina a tumbar mi casa”, recordó don Leonardo Gallegos Martínez, hasta ese día habitante de Medellín y Pigua tercera sección    
     Así, de golpe, don Leonardo, -vendedor de fruta en esa colonia- como otras muchas familias, a sus 68 años, vio derrumbarse el techo que construyó a lo largo de 40 años y perder su medio de subsistencia.
      Nos espantaron, nos pusimos muy nerviosos, mi hija y yo, saque mis cosas con la ayuda de mi familia, aún cuando ellos me prometieron que me darían gente y camioneta para sacarlas, porque dieron las 7, las 8 de la noche y nunca llegaron.
     De mi bolsillo tuve que pagar cuatro viajes de camioneta para sacar un poco de mis pertenencias y llevarlas a guardar, pero tenía unos pericos, gallinas y unos puercos, que no pude sacar.                     
     En cuanto me salí, y ante la presencia del notario público, José Manuel de la Cerda, luego, luego que saque las cosas, tumbaron la casa, cuenta.
      -¿Hicieron alguna evaluación de su casa? Preguntamos dos reporteras.
      -No, solo se que mi casa tenía 7 metros de frente por 8 de largo, que tenía piso de mosaico, su buena cocina y estaba bien arreglada. No tenía título de propiedad, sólo una concesión, en eso se apoyaron.
      Me dieron una casa en el fraccionamiento Bicentenario, “un cajoncito”, ahorita estoy posando porque mis cosas no entran ahí.
     -¿Podrá iniciar una nueva vida, construir una casa cómo la que tenía?       
     Se le quiebra la voz a don Leonardo y responde: “Ahí está lo duro, porque ahora a dónde voy a trabajar.
    Desde ese día no he dado golpe, dice,  porque me quedé sin trabajo y sin casa, porque era en la misma colonia en donde don Leonardo vendía su fruta.
     Entrevistado en el Comité de Derechos Humanos, afirma que levantará una demanda  porque está inconforme con lo que le hicieron, mi casa estaba grande, era una verdadera, en comparación con el “cajoncito” que le dieron.