A casi 20 años del presunto secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace, la periodista Guadalupe Lizárraga compartió una serie de pruebas en contra de Anabel Hernández. En ellas desmiente y comprueba que todas sus acusaciones contra las víctimas en su libro Los señores del narco fueron arbitrarias y una reproducción casi exacta de investigaciones del periódico, El Universal.
De acuerdo con la periodista y su obra La lucha por la verdad: El falso caso Wallace, las irregularidades, así como la fabricación de pruebas habían provocado las detenciones arbitrarias de varias personas vinculadas al supuesto crimen. Siendo la participación de Anabel uno de los factores para perjuducar a las víctimas.
Entre ellas se encontró a George Khoury quien, a pesar de defenderse en varias ocasiones, las mismas veces fue detenido e imputado por el mismo crimen. Además, de que en ellas Isabel Miranda de Wallace lo vinculó con delincuencia organizada; además de que se dieron a conocer varios “testigos protegidos” que los incriminaron pero que nunca dieron la cara.
Anabel Hernández fue una de las periodistas que ayudaron a que fueran legitimadas estas acusaciones en Los señores del narco. Ahí, la periodista señalaba y aseguraba que el presunto implicado era un “secuestrador”, “delincuente” y “narcotraficante”.
“En 2006, El Koki, célula de la organización El Apá, fue acusado de ser autor intelectual del secuestro de Hugo Alberto Wallace, cuya madre, Isabel Miranda de Wallace, se puso a cazar por su propia cuenta a los presuntos responsables”, escribió.
Esto sin contar que se refería a él con apodos para difamarlo como “El gitano” y “El Koki”. Lo anterior sin si quiera haber entrevistado a los supuestos delincuentes ni darles la oportunidad de declarar. Dichas difamaciones en contra de las víctimas pararon cuando Khoury fue reconocido como inocente gracias al Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria de Naciones Unidas. Por otra parte, el trabajo periodístico de Anabel Hernández no solo quedó en duda por haber difamado a los implicados sin prueba alguna. La escritora ha sido acusada de plagiar las investigaciones de colegas que trabajaron para El Universal.
Según las pruebas presentadas por Lizárraga, Hernández hizo un recorte de periódicos y los reprodujo exactamente en su trabajo. Prueba de ello es una nota anónima enviada al periódico y posteriormente publicada en su libro: Asimismo, Guadalupe Lizárraga afirma que el plagio cometido por la periodista lo realizó sin cuestionamientos. Esto debido a que en ellas se difamaba a George Khoury y Anabel lo afirmaba como si tuviera certeza de todas las acusaciones; e incluso hizo afirmaciones como si alguna vez hubiera estado frente al acusado, aunque nunca se habían conocido:
“La periodista escribió sólo lo que leyó en El Universal, cayendo nuevamente en inexactitudes, puesto que en un par de las únicas fotografías que han circulado de Khoury con el uniforme de prisión, no se le alcanzaba a ver el tatuaje en el cuello, como para aseverar que “rompía con su imagen de fino, cortés y serio”.
