No obstante de que en este plan no se alcanzan todos los beneficios del proyecto de la reforma electoral al INE considerados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, los cambios que se obtendrán con esta iniciativa permitirán reducir parte de los privilegios de Lorenzo Córdova y compadres encumbrados en el instituto. Este organismo a pesar de ser el más caro del mundo, no es garantías de elecciones libres, confiables, democráticas y auténticas en nuestro país, dejando muchas dudas en cada proceso, además de haberse convertido en refugio de aliados del conservadurismo con sueldos onerosos y conductas electorales fraudulentas.
Como lo ha dicho el propio AMLO, la designación de consejeros se convirtió en cuotas de partidos. Es de destacar que ahora que Morena podía imponer a quienes quisiera según el viejo método, optó por presentar una reforma para cambiar el acuerdo de cúpulas a lo que estaban acostumbrados PRI y PAN y luego el PRD.
Con las modificaciones a las leyes secundarias se reducirá su estructura, la duración del proceso electoral, acota el concepto de “propaganda gubernamental”, a efecto de que las expresiones de los funcionarios públicos no sean consideradas como tal. Así también, se proponen reemplazar la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
Además, con estas modificaciones se busca que los procesos electorales se reduzcan en tiempo y despilfarro de las arcas pública, ahorros en procesos de insaculación, capacitación, selección de los ciudadanos, entre otros más.
La llamada defensa del “INE no se toca” no es más que un grito desesperado de los conservadores que mira cómo se le van de la mano los privilegios alcanzados, sueldos superiores a los del presidente, manipulación en la concentración de resultados electorales, y los probables fraudes que pudieran estar penando en sus enfermizas ansias de frenar los logros obtenidos por la cuarta transformación.
