• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 26 de Febrero de 2026

Los de abajo

El desafío de Sheinbaum a sus aliados

Publicado el:

Alejandro Hernández


La reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum entregará el próximo lunes a la Cámara de Diputados ha abierto una grieta profunda en la coalición oficialista. Al declarar que la propuesta no está sujeta a negociación en puntos clave —como la eliminación de las listas plurinominales—, la mandataria ha lanzado un desafío directo a sus propios aliados: el PT y el PVEM.

 

La propuesta busca desaparecer las actuales listas de representación proporcional para que todos los legisladores deban "salir a buscar el voto". En el Senado, esto implica reducir la cámara a 96 integrantes, eliminando los 32 escaños de lista. 

 

Tanto el PVEM como el PT han calificado la iniciativa como "inviable" en sus términos actuales, advirtiendo incluso que "no pasará" si no se modifican los puntos que afectan su propia supervivencia legislativa y financiamiento.

 

Sheinbaum ha sido tajante al señalar que, si la reforma es rechazada, el pueblo sabrá quiénes se opusieron y ellos deberán asumir el costo político ante la ciudadanía, a la que presenta como la principal interesada en elecciones menos costosas. 

 

La reforma también incluye la desaparición del PREP, una reducción del 25% en el financiamiento a partidos y ajustes estructurales en el INE.

 

Para el PVEM y el PT, los legisladores plurinominales no son solo una cifra; son su seguro de vida. Estos partidos suelen obtener pocos triunfos por mayoría relativa; su fuerza real en el Congreso proviene de la "carambola" de los votos proporcionales. 

 

Al aceptar la eliminación de los "pluris", estos partidos aceptarían reducirse a una expresión mínima o, en el peor de los casos, perder su registro si no logran competir distrito por distrito frente a la maquinaria de Morena.

 

La postura de la presidenta de no negociar y dejar la decisión "al pueblo" es una herramienta de presión política efectiva. Sheinbaum enmarca la reforma como una medida de ahorro y democratización para que "todos busquen el voto". 

 

Oponerse a ello es quedar señalados como "defensores de privilegios". Si el PT y el PVEM votan en contra, se alinean automáticamente con la oposición (PAN/PRI), lo cual es veneno puro para una base electoral que se identifica con la Cuarta Transformación.

 

En la actual legislatura federal, el PVEM logró una bancada histórica de 60 diputados. Sin embargo, una parte significativa de su fuerza proviene de la asignación proporcional y de distritos donde compitieron en coalición bajo el logo de Morena. 

 

Sin la lista plurinominal, su capacidad de negociar como bloque independiente se reduciría drásticamente, pues dependerían totalmente de ganar distritos "en tierra", donde rara vez vencen a Morena por sí solos.

 

Para la bancada del PT, que cuenta con 47 diputados, el riesgo es aún mayor. Históricamente, este partido ha estado al borde de perder el registro en varias elecciones, salvándose precisamente por el porcentaje de votación nacional que le otorga diputados plurinominales. Sin ellos, el partido podría quedar reducido a una presencia testimonial de apenas 5 o 10 distritos ganados directamente.

 

La reforma de Sheinbaum propone "listas abiertas" donde la gente vote por personas específicas, no por listas cerradas. Para los líderes históricos del PT, como Alberto Anaya, o del Verde, esto significa que ya no podrían asegurar escaños para sus cuadros dirigentes mediante acuerdos de cúpula. 

 

Además, el recorte del 25% al financiamiento público completa la receta para la irrelevancia política: menos dinero y menos legisladores.

 

La presidenta parece intentar cambiar las reglas del juego para gobernar sin "rehenes". Esta reforma podría ser, en efecto, un movimiento estratégico para desmantelar el poder de negociación de sus aliados. Históricamente, el PVEM y el PT han perfeccionado el arte de vender cara su lealtad; aunque comparten la ideología de la 4T, suelen exigir cuotas, posiciones en el gabinete o modificaciones legales a su favor en cada votación clave.

 

Al eliminar los plurinominales, la presidenta busca un Congreso donde la mayoría dependa menos de "micropartidos" y más de una estructura centralizada. Si el PT y el PVEM pierden sus bancadas infladas por la proporcionalidad, pierden también su capacidad de frenar reformas constitucionales. 

 

Para Sheinbaum, consolidar el "segundo piso" de la transformación requiere que el Ejecutivo no tenga que desgastarse en negociaciones interminables con sus propios aliados.

 

Al afirmar que "el pueblo juzgará", ella traslada la presión. Si el PT o el Verde bloquean la reforma argumentando que "se acaba la democracia", la presidenta los expondrá como partidos que solo cuidan sus prerrogativas. 

 

El escenario actual pone a los aliados en una encrucijada: ceder y arriesgar su fuerza, o votar en contra y enfrentar el señalamiento público de la Presidencia. La reforma es una prueba de disciplina. Para Morena, es la oportunidad de consolidar un sistema donde el partido mayoritario sea casi invencible. Para el PT y el PVEM, es una lucha por la supervivencia.