Desconfianza en las policías del país
La anunciada Guardia Nacional estará especializada en tareas preventivas y pacificación
Con la creación de la Guardia Nacional y la regionalización de las tareas de seguridad anunciadas por el próximo gabinete de seguridad del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no queda ninguna duda que tienen elementos suficientes para considerar que las corporaciones policíacas municipales, estatales y federales fueron rebasadas.
El mismo mando único como método, estrategia o posible programa de acción es desechado por los próximos encargados de las tareas de seguridad del país.
E incluso, ven como causantes de la inseguridad social, los profundos problemas de corrupción, así como los altos niveles de impunidad que prevalecen en las autoridades impartidoras de justicia que incluye a Ministerios Públicos, jueces y funcionarios de todos los niveles.
Al menos es la impresión que ha dejado el anuncio del Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2014, presentado por el próximo gabinete de seguridad del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador, en el que se disponen crear la Guardia Nacional con 50 mil elementos iniciales, pero proyectada a integrarse en su totalidad por 120 mil guardianes que se encargarán de cubrir las 265 regiones en las que se organizará el país para garantizar seguridad pública a los mexicanos.
Durante la presentación, se informó que el nuevo organismo se integrará con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Secretaría de Marina (Semar), (la parte rescatable de la) Policía federal (Gendarmería), quienes durante seis meses recibirán capacitación y adiestramiento en prevención el delito, preservación de la seguridad pública y el combate a la delincuencia del país.
Agregándose a su formación conocimientos y prácticas en derecho penal, derechos humanos, derechos civiles, perspectiva de género, primeros auxilios y protección civil y uso de tecnologías.
Además reorientará el combate a las drogas mediante la construcción de una política de paz, “adoptando modelos de justicia que garantices los derechos de las víctimas en base a los cuatro ejes de justicia transaccional: la verdad, la justicia, la reparación del daño, garantía de no repetición de los crímenes cometidos”, e impulsar leyes orientadas al desarme al crimen organizado.
Proyecto que vendría a sofisticar los métodos y estrategias para el combate a delitos en este momento marcados como delitos de alto impacto relacionados con la delincuencia organizada y el narcotráfico.