La atención al sistema penitenciario en el país es uno de los asuntos que, por razones aún desconocidas continúa pendiente para las autoridades en el gobierno federal y locales.
Aun cuando acontezcan hechos desastrosos y desagradables en estos espacios, la mirada sólo se concentrará en ellos por cortos periodos de tiempo y mientras se atienda el escándalo inmediatamente después quedarán nuevamente en el olvido.
Los lamentables hechos ocurridos en el penal número 3 del estado de Chihuahua, donde desafortunadamente hubo pérdida de elementos encargados de la seguridad del lugar, y de algunos internos abatidos en su intento de fuga, es un acto repetitivo con distintos matices que se da hoy, mañana y mientras no se preste atención a lo que ahí ocurre. Es una pesada herencia.
Desde hace mucho tiempo estos lugares han sido rebasados por la delincuencia que hace de ellos el centro de sus operaciones, y donde el control de las autoridades no puede, se colude o simplemente cumplen con una función a medias. La corrupción es el pan nuestro de todos los días, o como dicen los franceses “dejar hacer, dejar pasar”.
Estamos a escasos días de que se cumpla un año de la aparición de cuerpo del niño Tadeo en los contenedores de basura del penal de Puebla, ¡no es posible!. Ya vemos que, si lo es, que estos “centros de readaptación” continúan siendo desatendidos.
Por muy ingenua que sea una persona, las preguntas brotan ante la evidente colusión de las autoridades del centro penitenciario con los internos del penal a quienes debían custodia y coordinar para su readaptación y posterior reinserción social.
Quienes autorizaron las remodelaciones y adecuaciones de celdas, cómo entró el mobiliario, tinas de baños, bares, botellas, celulares, caja fuerte, dinero y lo más increíble, armas de fuego. Una verdadera insensatez que se revertiría en contra de su propio ser. Si esto es increíble, más lo es que tres o cuatro de las armas en el interior, eran parte del armamento de igual número de custodios.
Así que el operativo de rescate de los peligrosos delincuentes estaba más que planeado para que fuera exitoso, ya que se atacaría por el frente y la retaguardia, quedando el personal de seguridad en medio de un fuego cruzado.
Mientras las más altas autoridades no atiendan de manera integral este problema y se trabaje en la profesionalización del sistema y se instrumenten programas de verdadera readaptación, todo cuanto se haga con ésta población, será en vano. Si algo aprendí en mi paso por este sistema es que la readaptación que se da en algunos internos, es porque en ellos hay voluntad de ser distintos y diferentes al resto de la población con la que han convivido durante su paso por estos espacios.
Y MÁS ABAJO
Dispuesto a irse “con todo” contra Javier May, encargado por el presidente López Obrador para terminar el Tren Maya, el dirigente estatal del PRD Francisco Javier Cabrera busca engrosar la denuncia “por actos anticipados de campaña”.
Dicen los que saben que el más interesado es Héctor Peralta Grappin, diputado solaztequista a quien “alguien” le ofreció la alcaldía Comalcalco.
Quien suena por Morena para esa candidatura es el senador Ovidio Peralta, cercanísimo a Javier May. La fiesta se pondrá muy buena. Ahí viene el tren.
