Desde abajo
Nunca está por demás recordar a los verdugos
Una de las lamentables herencias de los 500 años de colonización de España a México fue la destrucción de lo mejor de la inteligencia de los pueblos mesoamericanos y la explotación de su fuerza de trabajo mediante la creación de haciendas y el cobro de tributos. Así como muchas otras formas de dominio y sometimiento.
Ciertamente fue el encuentro de dos mundos como oficialmente se ha llamado al proceso de colonización, que tuvo rasgos brutales e inhumanos. Lejos de la calidez del verbo “encontrar”, el hecho histórico representó una dolorosa lucha de poder por establecer el dominio de los conquistadores en todos los pueblos “descubiertos” en esa época. Pueblos que ya existían, con culturas avanzadas.
Estableciendo los tiempos en los momentos históricos, diríamos que en los 26 años que estuvo al frente Hernán Cortés (desde su llegada en 1521 hasta su muerte en 1547) creó las bases para el establecimiento de la Nueva España (el nombre de Nueva España indica con precisión el establecimiento de las nuevas formas de organización, trabajo y gobierno bajo el modelo español hacia los pueblos de América recién descubiertos, ocupados y en proceso de conquista).
Proceso de conquista en el que ambas culturas se fueron acostumbrando a convivir en el conflicto, generando por un lado la división, el encono, la desigualdad, los abusos, los atropellos, y un sinnúmero de diferencias que prevalecen en la actualidad. En tanto, se ofrece y se consigue la paz y la estabilidad usando las herramientas de la religión, la educación acrítica y la obligación a creer en la superioridad racial y de clase de los gobernantes.
Podríamos señalar las coincidencias que marcan los acontecimientos en el transcurso de la historia. Y se aclara que no han sido o no son acontecimientos que se circunscriban exclusivamente a México como país y a los mexicanos como sociedad.
No señores… De acuerdo a la historia de la conquista en toda América latina, el proceso de colonización detonado durante los siglos XV – XVI, generó las mismas formas de dominio y las irreconciliables relaciones de poder entre el grupo de conquistadores y conquistados, con las diferencias que permanecen hasta el día de hoy.
La historia cuenta que con la derrota de Cuauhtémoc, -como el último Tlatoani mexica-, Hernán Cortés eliminó al personaje de mayor jerarquía en la estructura del poder del imperio azteca, y con ello se apoderó de los medios, sistema, tierras y frutos de TODOS los pueblos del México que nacen con los Yaquis hasta los Mayas del sur del país. Inició entonces el proceso de construcción de su poderío basado en las formas de control político y militar parecidas a las aplicadas por los mexicas antes de 1521. Aunque a partir de entonces los frutos fueron para beneficio de la corona española.
Vino luego otro imperio, pero siempre bajo el signo bárbaro y criminal del dinero. Es tiempo de levantarnos. Pero esta historia continuará…