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La Verdad del Sureste

DESDE ABAJO


 
Las grandes rebeliones del pueblo mexicano, y de todos los pueblos del planeta, han sido en defensa de su espacio vital, de sus tierras, de su casa, de su hogar. En México, el presidente Benito Juárez decretó la recuperación de las tierras ociosas en manos del clero; durante la insurgencia de Emiliano Zapata el reclamo fue contra el abuso y el despojo de los poderosos que les arrebataban sus bienes comunales.
    La historia tiene ciclos en los cuales quienes detentan el poder y las armas (sea del dinero o las de fuego)  expulsan a los propietarios originarios de sus pueblos, sus aldeas, sus villas. Así ha sucedido y de manera brutal con el neoliberalismo protegido por el PRI y sus lacayos desde los años ochenta con Carlos Salinas a la cabeza. No es un secreto que los millones de pobres cada vez más pobres, y el puñado de ricos cada vez más ricos, resulta de esa barbarie disfrazada de modelo económico.
    Por eso Desde Abajo vemos muy bien el anuncio hecho por nuestro futuro presidente Andrés Manuel López Obrador para frenar la voracidad de Los de Arriba. El anuncio de iniciar a partir de diciembre el sembrado de árboles en un millón de hectáreas de Tabasco y Chiapas tiene muchos sentidos: por un lado se trata de recuperar las tierras ociosas y mandar el mensaje de que no están allí para ser invadidas por la codicia neoliberal; por otro lado es una manera de regresarle a la naturaleza lo que le hemos quitado.
    Pero un elemento fundamental, importantísimo, es crear empleos permanentes para nuestros campesinos. Es como una metáfora: sembrar árboles para que ahí echen raíces nuestros pueblos.
    Dijo López Obrador el pasado fin de semana: “Voy a cumplir mi compromiso de sembrar un millón de hectáreas en zonas de Tabasco y Chiapas, serán árboles frutales y maderables para seguir cuidando el medio ambiente”.
    Tan sólo en 200 mil hectáreas de la Selva Lacandona se invertirán socialmente 6 mil millones de pesos.
    Como parte de ese proceso, porque la siembra de árboles es apenas uno de numerosos programas que echará a andar en el campo y en las ciudades, López Obrador anunció la creación de la Secretaría del Bienestar a cuyo cargo estará María Luisa Albores González.
    Al frente de la subsecretaría del Bienestar, entidad que operará los programas sociales en todo el país, estará nuestro amigo y reconocido militante del movimiento obradorista Javier May Rodríguez, ex alcalde de Comalcalco y ex legislador, así como ex dirigente de Morena. La designación de este sencillo y notable tabasqueño es también un valioso mensaje de reconocimiento a la cultura del esfuerzo, de quienes vienen Desde Abajo; AMLO está diciendo, para quienes quieran escucharlo, que la verdadera política no es patrimonio de las élites. Un mensaje indudablemente juarista.

 

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