DESDE ABAJO
Paz con justicia y dignidad
La paz duradera es resultado de la justicia y debe estar apoyada en un freno a la impunidad. No es tarea fácil, como no lo ha sido el avance de la democracia como lo hemos sido testigos en Tabasco. El ejemplo contemporáneo más claro y contundente es aquel esfuerzo iniciado por Andrés Manuel López Obrador, junto a unos cuantos esforzados patriotas, en 1988 desde las comunidades indígenas chontales y que ahora lo tiene a las puertas de la Presidencia. Hoy le deben entregar su constancia de mayoría.
Convocados por AMLO, ayer se iniciaron los foros por la paz y la reconciliación. El arranque de esta consulta y diálogo ocurrió en una ciudad simbólica por muchos motivos: Ciudad Juárez.
Lleva el nombre Juárez por Benito Juárez García, uno de los hombres que más luchó por la soberanía y el imperio de la ley, contra la violencia impuesta desde el exterior y contra los traidores internos. Pero también tiene un gran simbolismo porque allí, como bien lo recordaron ayer en este diario, sucedieron los más horrendos crímenes contra las mujeres y allí también sucede cotidianamente la explotación en las maquiladoras.
Paz, reconciliación, perdón, amnistía, legalización son algunas de las palabras clave en la estrategia de López Obrador, para terminar con la violencia desatada por la guerra contra el narcotráfico que inició irresponsablemente el panista Felipe Calderón, y por el explosivo incremento de la barbarie criminal.
Los foros iniciados en Ciudad Juárez con la participación de expertos, organizaciones civiles, víctimas y familiares de personas desaparecidas, tiene como objetivo integrar una serie de propuestas y un plan para construir un proceso de paz. Este proceso debe incluir, por supuesto, evitar que México siga siendo el paraíso de la impunidad. Sólo se llegan a castigar dos de cada cien delitos. Esta especie de tierra de nadie ha permitido que en México tengamos también uno de los más altos registros mundiales de desaparecidos: más de 37 mil; al tiempo que se ha llenado el país de fosas comunes, muertos sin nombre.
Una verdadera tragedia que debería indignarnos y que me parece tuvo una expresión de rechazo en los votos del primero de julio.
Entre las muchas propuestas que se discutirán en los foros está la integración de comisiones de la verdad para resolver algunos de los casos como la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, los crímenes en el fuego cruzado de militares y narcos, o en abiertos actos represivos.
Lo más importante, por ahora, es frenar la ola de violencia. Esto implica el desarme, la desmovilización y reinserción de los miembros de la delincuencia organizada.
Sostiene Loretta Ortíz, coordinadora del Consejo Asesor para Garantizar la Paz: “no se va a arreglar esta situación a través más balas y violencia. Se demostró que es fallido”. De los foros saldrá un plan para terminar con la violencia
Olga Sánchez, próxima secretaria de Gobernación, puntualiza: el objetivo es también encontrar elementos para sancionar a los responsables de las masacres o desapariciones, “teniendo como eje central de esta pacificación los derechos de las víctimas que tienen en este proceso, el derecho a la verdad”.
Dijo Benito Juárez que el respeto al derecho ajeno es la paz. Un derecho que hay que respetar es el derecho a la vida digna.