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La Verdad del Sureste

Desde Chiapas con amor


@UTufigno

La segunda película de la saga de James Bond, “Desde Rusia con amor”, es una de las que más me gustan, no sólo porque uno de los conspiradores contra el agente secreto es un campeón de ajedrez, sino también porque nuestro admirado actor Pedro Armendáriz interpreta un papel relevante dentro de la trama, Karim Bey, un contacto encubierto del servicio de inteligencia británico.
    Karim Bey contacta a Bond para que éste y su acompañante, una desertora del consulado soviético en Turquía, puedan escapar hacia Bulgaria en el lujoso tren que alguna vez fue el “Expreso de Oriente”. Para lograr su cometido y puedan burlar las fronteras, Karim les entrega un par de pasaportes falsos. Eso sí, sin bigote.
    Nota al margen: Pedro Armendáriz murió sin haber visto el estreno de la película; además, cuando el director se enteró de lo avanzado de la terrible enfermedad que aquejaba a nuestro actor, le dio prioridad a las escenas en las que él participaba. Fin de la nota y sigo con los bigotes.
    A los pocos días de la fuga de Javier Duarte, el padre Alejandro Solalinde afirmó que el gobernador con licencia de Veracruz había salido del estado vía Coatzacoalcos, para de ahí dirigirse a Chiapas y luego a la frontera sur. Pocos lo tomaron en serio pero olvidaron que el sacerdote ya había dado muestras de estar mejor informado que los servicios de inteligencia del gobierno federal, a propósito de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
    Sin embargo, esta vez la PGR tomó con más prudencia las palabras del párroco y procedió a catear un rancho en Villa Flores, Chiapas. El cateo, efectuado en la madrugada del primero de noviembre, no arrojó resultados satisfactorios, aunque –ahora lo podemos deducir- tal vez Javier Duarte usó un hábil disfraz para pasar desapercibido en medio del personal ministerial que lo buscaba.
    Hace algunos días un presunto primo de la esposa de Javier Duarte fue sujeto de una revisión, “por su actitud sospechosa”, en el aeropuerto internacional de Tapachula, Chiapas. Mario Medina, piloto y supuesto pariente, portaba dos pasaportes cuyas imágenes “coinciden en rasgos fisonómicos” (así lo dicen en las averiguaciones) con los de Javier Duarte y su esposa.
    Por dicho del detenido, quien horas más tarde fue liberado, había sido enviado a ese lugar para entregar los pasaportes expedidos a favor de “Alex Huerta del Valle” y “Gabriela Ponce Arriaga”. Al momento de escribir esta colaboración no se había corroborado si tales documentos eran “buenos” o eran unas de tantas identificaciones falsas que pueden conseguirse en la frontera sur para facilitar el tránsito de migrantes. 
    Y como todos los caminos conducen a Chiapas, el suegro de Javier Duarte, el empresario Tony Macías, en estos días también decidió mudar su residencia de Coatzacoalcos, donde había vivido varias décadas, a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Argumentó que lo hacía “por respeto” al nuevo gobernador del estado de Veracruz, aunque sus negocios los mantiene en el estado que gobernó su yerno.
    Es probable que la suma de los hechos anteriores confirme que Javier Duarte, irreconocible en la foto del pasaporte en la que luce un bigote de disfraz de aniversario de la Revolución, se encuentra en Chiapas. O quizá en un alarde de sagacidad nos ha despistado a todos y goza de buena salud en algún otro lugar del continente, a excepción de Estados Unidos, en donde Donald Trump podría retenerlo para hacer un abono al muro fronterizo.
    En otro lugar de Chiapas el Subcomandante Marcos dijo que no dijo lo que todo mundo entendió que dijo cuando hace un mes expresó que una mujer indígena participaría, como candidata independiente, “a nombre del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país”.
    El pasado jueves 17 el líder zapatista afirmó que “ni el EZLN como organización, ni ninguna, ninguno de sus integrantes, va a participar por un cargo de ‘elección popular’… (porque) el EZLN no lucha para tomar el Poder”. ¿Entonces qué fin tiene participar en el proceso electoral 2018? Parece ser cierto, como alguna vez afirmó el politólogo Octavio Rodríguez Araujo, que para entender las palabras de Marcos habría que “consultar a un psicoanalista”.         
       
         

    

 

 

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