Dialogar con el Diablo: los foros de Ciudad Juárez
Una ciudad sin alma
Ciudad Juárez, es una ciudad sin alma, fundada por la maquila en el México contemporáneo , a donde llegan muchas personas a trabajar, conformada en su población, por un mar de migrantes, ahí se hallan alrededor de 200 empresas de inversión norteamericana. Ciudad sin alma, porque el origen no fue fundacional para vivir, únicamente para trabajar. Por eso es un no lugar, pues cumple una función, y el arraigo que sienten los que han vivido en su territorio, obedece a la supervivencia, aunque no sería correcto decir sólo eso, pues también sus habitantes originarios hicieron de esta ciudad un espacio de vida, aunque, se trastocó la posibilidad de vivirla como un lugar para la vida cotidiana. Histórica en su referencia, fue escenario de batallas durante la Revolución Mexicana, abrigó a la capital del país con Francisco I. Madero, Benito Juárez (por eso lleva su nombre) y Venustiano Carranza, de pasado histórico, no puede pasar por una ciudad vacía cuya motivación de existencia sea sólo como un triste escenario de afrentas. Hasta que apareció el diablo.
Escuchar.
La intención de los foros de Ciudad Juárez, es generar un espacio de diálogo mediante los foros escucha en los cuales se busca identificar propuestas, que respondan a las prioridades de los diferentes sectores de la población y se enmarcan en la propuesta de reconciliación y pacificación de México, proceso necesario, si se quiere gobernar a un país que le urge hacer ajustes en materia de desarrollo humano, educación y establecimiento de una mirada de frente, donde los actores sociales, las víctimas, y todos los sectores sociales establezcan las mejores pautas para sanar el tejido social.
Mirar al diablo de frente.
Las víctimas de desaparición forzada, femenicidios, homicidios dolosos, a través de sus familiares tendrán un espacio para que sean escuchados y eso, en sí mismo ya es un referente en un país que no se escucha así mismo. Este ejercicio, donde se mirará al diablo de frente con cada historia, requerirá de acompañamiento, de escuchar mirando el sistema de justicia, y la posibilidad de resarcir el daño.
Iniciar los Foros Escucha en Ciudad Juárez, es sumamente emblemático, icónicamente indeleble, el que quiera gobernar, no puede hacer la cara a un lado, cuando la verdad del crimen, y sus modalidades existen en ese lugar. Un lugar que ha visto desfilar lo oprobioso de los crímenes de mujeres, el trasiego de personas y drogas, el camino que ha visto perderse en la lejanía a muchos migrantes, algunos varados, otros olvidados en la arena, o perdidos en el río Bravo. El diablo se cebó en este lugar, de tan gordo, que reprodujo en quienes ahí habitan, una costra para resistir su presencia.
Estos foros se llevarán a cabo a nivel nacional, y la intención es sí misma es con justicia, necesarios, no sólo se trata de quienes han sido víctimas, se requiere de que todos miremos atentos, escuchemos en silencio, cada historia, desgranando como una mazorca de maíz, la semilla que nos permita sembrar posibilidades para dar sosiego a quienes han perdido lo esencial en sus vidas y no han sido escuchados, a quienes no tenían nada que ver, y han pagado con la vida, y la vida cotidiana, porque también se han matado pueblos enteros. Como el mismo maíz, dice la leyenda, en que fueron convertidos las víctimas de la invasión española hace mucho tiempo, reencarnaron en el maíz, para nutrir a las generaciones venideras, y que nunca olvidaran de qué estaban hechos y cuál es su origen.
Esa ciega de la Justicia.
Y como si se tratara de una afrenta, los muertos siguen apareciendo dos días previos a la reunión de los foros escucha, pero esa ciega de la justicia deberá en estos casos, basarse en cuatro pilares fundamentales para que funcione: la verdad, principio de reparación y garantía de que no vuelva a suceder.
El trabajo no se reduce a mesas de trabajo, recepción de propuestas, y grabación de las sesiones, escuchar en sí ya es un acto de justicia, para no olvidar. Reconstruir implica mirar con inteligencia los restos de la ciudad, y de una actitud de vida resiliente por parte de quienes la habitan, su esfuerzo será de un reconocimiento histórico, por derecho generacional es necesario que así sea.
Pero sobre todo, el acompañamiento es necesario, solo nadie. Reconstruir lleva tiempo, y escuchar es el primer paso, esperemos que sea dado con la certeza que se ligue el siguiente paso: justicia y principio de reparación. Llevará tiempo, pero ya está en camino. El camino de hoy es acompañar al país en esta herida que es necesario ayudar a sanar.