Diálogo y negociación en la pluralidad
El reto principal y aún pendiente es alcanzar una democracia integral, es decir, no solo política, sino social y económica. Es el mensaje que pudiera interpretarse del gobernador Arturo Núñez Jiménez durante su intervención de la inauguración del V Encuentro Nacional de Educación Cívica, convocado por la Junta Local Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT).
En el evento que reunió los días 21 y 22 de septiembre a funcionarios y especialistas electorales de todo el país, sirvió para que Núñez ubicara el desarrollo electoral mexicano en tres tiempos históricos. Un tema que conoce a profundidad.
Explicó el gobernador tabasqueño que se pueden reconocer varias etapas. Primera: el de los 108 años (1810 – 1928) marcado por la negación del diálogo, a la negociación y a los acuerdos, que incluye el gobierno de Don Benito Juárez, las Constituciones de 1857 y 1917, la dictadura porfiriana, los asesinatos de presidentes electos. Tiempos violentos,
Segunda: el periodo que va de 1929 a 1988, con el nacimiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como un partido de gobierno que derivó en un control electoral total, definido magistralmente por Núñez en este párrafo: “entonces desde la cúpula hasta la casilla, de alguna manera era una línea de mando unitaria, continua, encabezada por el presidente de la República”, cuyo poder suprimía las facultades de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral creada en 1948 y que en 1951 se convirtió en Comisión Federal Electoral.
Este lapso que culminó en la medida que se fueron flexibilizando los requisitos para crear partidos y la creación del Partido Acción Nacional en 1939, el Partido Popular Socialista en 1961, y otros; prevaleciendo errores y decisiones de fondo que aún no garantizaba al ciudadano el ejercicio libre y secreto del sufragio.
Tercera: La Reforma Constitucional de 1989, donde nace el Instituto Federal Electoral (IFE) y se expide el COFIPE en 1990, actual Instituto Nacional Electoral (INE) y la Ley General de Procedimientos Electorales; oficializándose también el cambio de Tribunal de lo Contencioso Electoral (TRICOEL) a Tribunal Federal Electoral (TRIFE) en 1990, para finalmente en 1996 se creara el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Reformas y nuevas instituciones que dieron lugar a la instauración de credenciales con fotografía, padrón electoral y el derecho al sufragio universal libre y secreto de todos los mexicanos en edad de votar. Todo con el fin de dar confiabilidad a los procesos comiciales.
Todo esto representa sin duda avances en la construcción de una democracia ciudadana. Aunque el reto principal y aún pendiente es alcanzar una democracia integral, es decir, no solo política, sino social y económica; así como lo indica el programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD).
Durante su exposición Arturo Núñez destacó que para lograr resultados es necesario superar la falta de diálogo político, toda vez que si nos cerramos al diálogo, colocamos el cerrojo principal a las oportunidades de negociar y establecer acuerdos que deriven en mejores opciones de desarrollo electoral y de beneficios colectivos. La política es eso: competencia civilizada en la cual se privilegia el diálogo y los acuerdos.
La lectura a profundidad de lo dicho corresponderá a los actores políticos, a los gobernantes, a las instituciones electorales. Todos deben aportar en la tarea de coadyuvar en la continuidad de la construcción ciudadana enfocada hacia la consolidación de nuestra capacidad de tomar decisiones y trabajar para combatir la brutal desigualdad social y económica que hay que armonizar con la participación de todos. De lo contrario, seguiremos caminando al filo del abismo.