Disidencias
Las élites, la sociedad, los liderazgos y la lucha por el poder
En su trabajo de investigación histórica y política denominada “Elites Políticas y Redes de Poder: la construcción de un bloque opositor en Tabasco 1973 – 2003”, presentado este martes en la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (DACSH), el Doctor Juan Carlos Guzmán Ríos, señala el proceso de democratización que ha vivido Tabasco en un período de 6 sexenios.
De hecho la historia política de Tabasco se cuenta con más intensidad desde el gobierno de Carlos Alberto Madrazo Becerra (1959 – 1964), su paso por la presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su lamentable muerte en el avionazo en 1969, justamente a un año de terminar el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.
Un accidente aéreo que hasta este momento se maneja como su asesinato político.
Sin embargo, el profesor de la UJAT, inicia su estudio desde la primera mitad del sexenio de Mario Tujillo García (1971-1976), e identifica el reacomodo de las élites y el nacimiento de un bloque opositor ubicado en el gobierno de Luis Echeverría Alvarez, quien fuera secretario de Gobernación en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, marcado por la represión estudiantil de 1968.
El estudioso de la historia política hace énfasis en la forma que el sistema político mexicano buscaba afanosamente estabilidad, y que en lugar de conseguirlo en el interior del PRI (como partido hegemónico y aglutinador de las élites económicas) tomaba forma una especie de reflexión interna en torno a las circunstancias, de tal modo que en 1976 llega al Senado Carlos Pellicer Cámara, poeta vanguardista, con influencias de educadores, políticos y artistas como José Vasconcelos, Daniel Cossío Villegas, Vicente Lombardo Toledano, Diego Rivera, José Clemente Orozco y otros.
Años que podrían ser señalados como el nacimiento de un Tabasco mejor informado y más consciente, forjado por Pellicer y luego por Enrique González Pedrero y Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
De tal forma que el análisis alcanza el rompimiento del PRI como partido hegemónico y la creación del Frente Democrática Nacional (FDN), donde emerge la figura de un Andrés Manuel López Obrador ya con experiencia. Antes (1976) a la edad de 23 años, coordinó la campaña de Carlos Pellicer, fue director del Instituto Nacional Indigenista (INI) en el gobierno de Leandro Rovirosa Wade, presidente del PRI en el primer año del gobierno de Enrique González Pedrero (1983-1988).
El 1988 el PRI sufrió la fractura que creo la Corriente Crítica, y luego el Frente Democrático Nacional (FDN).
La fractura más importante que acogió la serias diferencias capitalizadas por la vía y la lucha electoral. De ahi pa’l real, ya sabemos los movimientos paulatino de las élites.
El famoso chapulineo, la compra de candidatos, la formación de nuevos partidos totalmente burgueses como el Verde Ecologista (PVEM), los encarcelamientos de funcionarios, la lucha entre aspirantes y gobernantes.
LA ÉLITE PIERDE
LIDERAZGO
Mientras que un AMLO creció, primero como presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), luego jefe de Gobierno de la Ciudad de México, tres veces candidato presidencial y hoy Presidente de la República, apoyado por una gran parte de clases medias y gente adinerada que han renunciado a los juegos perversos del poder desde el PAN y el PRI.
PROCESO ACUMULADO: SÁMANO
Proceso histórico que el periodista Víctor Sámano (ex director de La Verdad del Sureste), señaló que aunque la investigación abarca un periodo que por razones método corta hace unos 15 años, en el 2003, llega el momento en el que es importante explicarnos que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su movimiento no es obra de la casualidad, sino de una serie de acontecimientos acumulados y capitalizados con certeza y sabiduría política.
Hay mucha tele de dónde cortar. El libro de Guzmán Ríos servirá de referencia para analizar el proceso tabasqueño, como bien señaló Sámano Labastida.