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La Verdad del Sureste

Disidencias

Que lo histórico no sea lo cotidiano


 
Varios de los alcaldes entrantes empezaron a ver su realidad: Laudos, pagos a proveedores, aviadores, demandas en curso, recibos de luz que no se han pagado, obras fantasmas y otras que de plano quedaron inconclusas.
    Presidencias municipales como la de Teapa, Macuspana, Tacotalpa, Huimanguillo, Jalpa de Méndez, Nacajuca, son algunas donde sus ediles denunciaron parte de lo que encontraron, y que están pensando en realizar las respectivas demandas.
    Desafortunadamente el alcalde de Macuspana, Roberto Villalpando, declaró que está en veremos si acude a las instancias legales, a pesar de que su cuerpo jurídico encontró anomalías que dejó José Eduardo Rovirosa.
    Lo mismo sucede en el municipio de Teapa, donde la alcaldesa Tey Mollinedo se quejó enérgicamente, pero solo se quedó ahí.
    ¿Qué sucede entonces?, ¿quién debería dar el golpe en la mesa? Se trata, sí, de la reconciliación, pero es necesario ordenar, que haya respeto y organizar para que los ciudadanos que pertenecen a cada municipio realmente sientan un cambio.
    Aunque se ha dicho que la política en parte es el arte de negociar, consensar, igual debe servir para ayudar a que se aplique la justicia.
    Decir casi lo mismo no es válido, porque en campaña prometieron que denunciarían, y que no descansarían para que todo se quedara limpio.
    Ya en la realidad no se ve esa forma. ¿Están escondiendo acaso la convicción de actuar conforme a Derecho? ¿O es dejar hacer, dejar pasar?
    Si permiten que el balance en la práctica lo hagan los propios ciudadanos, seguirán calificando a sus autoridades municipales como más de lo mismo.
    Se requiere dinamizar la política social, convencer a sus gobernados, porque no solo es vigilar las acciones o hacer descripciones de lo que se encontró mal sino aplicarse para cumplir de manera responsable sus compromisos.
    En este inicio de trienio debe haber un punto de partida. No estar pensando en un futuro personal y repetir la historia, al cabo, la máxima sería perdonar y ser perdonados.
    Se le debe recordar a cada uno de los presidentes municipales que sus vidas políticas están en juego, en una ruleta que da vueltas y donde el pueblo busca igual ganar.
    Urgen gobiernos democráticos que se propongan devolver al ejercicio del poder su función de garantizar el bien colectivo.
    Andrés Manuel López Obrador fue claro, convincente, se trata de gobernar para el pueblo, pero también tener mano dura contra aquellos saqueadores, que se descubren en mayoría.
    Que lo histórico no pase a ser lo cotidiano, de nada servirían los años de lucha, al menos para los verdaderos personajes que han estado siempre con AMLO.

 

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