Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

DOS PELIGROS VISIBLES


Escribimos que el espíritu faccioso o de partido resulta ser uno de los más grandes daños que se le puede hacer a una sociedad que busca colmar las aspiraciones de la democracia. Un Partido Político es una organización o asociación política estable, la cual, apoyada en una ideología determinada, que será afín entre sus afiliados y seguidores, aspira en algún momento a ejercer el poder de una nación para poder imponer y desarrollar su programa político.
    Se componen de 7 piezas fundamentales: la dirigencia, que concentra el poder y las decisiones; los candidatos, que serán aquellos potenciales ocupantes de los cargos públicos y que aparentemente surgen de la elección interna del partido; la burocracia o cuerpo administrativo; los técnicos e intelectuales, que se encargan de asesorar permanentemente a los dirigentes en aquellos temas específicos en los cuales no entienden bien a bien (en economía, salud, etc.); los militantes, aquellos miembros que observan una participación constante y activa; los afiliados, aquellos inscriptos en el padrón del partido y además aportan una cuota periódica para el mantenimiento del mismo, y los simpatizantes, quienes no participan internamente y con aportes pero si comparten ideas y acompañan con sus votos.
    El primer peligro se ubica en la pretensión, casi siempre conseguida, de la dirigencia o cúpula del partido a convertirse en dueña –no nada más usufructuaria- del organismo político para obtener sus canonjías y conservar sus privilegios, incluso por encima de los intereses propios y limitados del partido en sí. Y de allí, el salto a que, uno o 2 miembros de esa cúpula o dirigencia se apodere del partido.
    ¿Cuántos de los partidos que han funcionado en el país –o que han tenido vida en la política nacional- han padecido de éste hambre de la dirigencia o de alguno de los miembros de su cúpula a apoderarse del partido? Casi todos.
    Sea o no certera la afirmación popular, a los partidos que se han conocido en la vida política nacional, se le ha motejado como propiedad de un hombre o caudillo. Por eso afirmó en alguna ocasión el Gobernador Núñez Jiménez, que ha habido pocos partidos sin caudillaje; o más caudillajes que partidos.
    El partido que crearon Francisco I. Madero y Emilio Vázquez Gómez, el 22 de mayo de 1909, denominado Partido Nacional Antirreleccionista (PNA), devino en ser llamado el partido de Francisco I. Madero.
    El Partido Socialista Obrero, auspiciado por Salvador Alvarado, se fundó en junio de 1916; cambió de nombre para denominarse Partido Socialista de Yucatán –al gusto de su Presidente-, para finalmente llamarse Partido Socialista del Sureste (PSS) en agosto de 1921. Devino en el partido de Felipe Carrillo Puerto (electo Gobernador, asumió el 1 de febrero de 1922; su discursó de asunción en idioma maya); murió al ser fusilado, en 1924, Carrillo Puerto.
    El 1 de Septiembre de 1928, don Plutarco Elías Calles (Campuzano), pronunció un histórico discurso de proporciones de cátedra política donde manifestó: “…ha llegado el momento que el país transite de una vez por todas, de un país de caudillos, a una nación de instituciones y leyes.”
    Aun con el esfuerzo de formar un sistema de partidos, que viene desde los años veinte del siglo pasado, por razones de cultura política predominante del país, prevalece el caudillaje. Son partidos caudillescos los que se han puesto en marcha en la nación. A veces no trascienden al caudillo que los funda y en el momento que desaparece el caudillo que lo funda, desaparece el partido; no se institucionalizan.
    ¿Se logró el propósito de Calles? En opinión de Arturo Núñez Jiménez, misma que comparto, se cumplió a medias, porque lo que hemos tenido en el país, es un sistema de partidos caudillistas, para empezar el propio partido fundado desde el Gobierno –por Elías calles-, “es un partido que tiene un caudillo institucional; a nivel nacional es el Presidente de la República, a nivel estatal, el Gobernador del Estado, a nivel municipal, el Presidente Municipal, que en cada caso es el primer priista, pero en realidad es el líder del partido” (el PRM, que pasó a ser PNR y termino con el nombre que se le conoce hoy de PRI). Mejor sería denominarle dueño por seis años del partido que lo postuló.
    Partidos caudillescos fueron: el partido de Vicente Lombardo Toledano: el PPS (Partido Popular Socialista); el partido de Miguel Henríquez Guzmán: el FPPM (Federación de Partidos del Pueblo de México); el partido de Juan Andreu Almazán: el PRUN (Partido Revolucionario de Unificación Nacional); el partido de Jacinto B. Treviño y Juan Barragán: el PARM (Partido Auténtico de la Revolución Mexicana); el Partido de Rafael Aguilar Talamantes: el PST (Partido Socialista de los Trabajadores); el partido de Manuel Camacho Solís: el PCD (Partido del Centro Democrático); el PDS (Partido Democracia Social) que tuvo como dueño a Gilberto Rincón Gallardo y Meltis; el partido de Patricia Mercado: el PAS (Partido Alternativa Socialdemócrata); el partido de Heberto Castillo Martínez: el PMT (Partido Mexicano de los Trabajadores;
    Son partidos de caudillajes: el PANAL (Partido Nueva Alianza) cuya dueña sigue siendo Elba Esther Gordillo aún en prisión y el SNTE; el PVM (Partido Verde Mexicano), fundado en 1986 (que pasó a ser Partido Ecologista Mexicano (PEM) y terminó como PVEM (Partido Verde Ecologista de México), cuyo dueño fue Jorge González Torres y su familia jesuita -ahora se disputan su propiedad El Chelo Velasco (MaVel), Roberto Madrazo y El Niño Verde (Jorge Emilio González Martínez); el partido de Dante Delgado Renauro: el MC (Movimiento Ciudadano); el partido de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano: el PRD (Partido de la Revolución Democrática); el partido de Andrés López Obrador (Morena); el partido de Alberto Anaya: el PT (Partido del Trabajo), y así, uno tras otro.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más