DUARTE, LA PELICULA.
El reclusorio norte en la Ciudad de México, se ha convertido actualmente en el set para la grabación de un episodio más de esa tragicomedia llamada Javier Duarte. El filme menos esperado de México, pero del que podríamos tener muchas versiones interpretadas por diferentes protagonistas (César Duarte, Roberto Borge, Roberto Sandoval, Humberto Moreira, entre otros exgobernadores actualmente impunes y políticamente activos…).
Una historia en la que el personaje tiende lazos de unidad (corrupción), descubre la magia en las cosas simples (quimioterapias falsas), evade las malas lenguas (asesinatos de periodistas), aprovecha los elementos disponibles en su entorno (saqueo al erario), lo da todo por amor (el dinero de los veracruzanos), supera múltiples obstáculos (fuga en helicóptero del gobierno) y logra el apoyo de personas como él (PRI)… ¡Boom! Sangre, sudor y fuego (Veracruz en llamas).
La historia ya promete más entregas que La Guerra de las Galaxias, y aunque en ocasiones los hechos acontecidos en el filme protagonizado por el exmandatario veracruzano rayan en la ficción, resultan para desgracia de la credibilidad de la clase política mexicana, tristemente reales.
En la locación actual se desarrolla el nuevo episodio: la huelga de hambre.
Javier Duarte de Ochoa ha decidido hacer uso de aquella medida que luchadores sociales han usado con anterioridad como método para ejercer presión contra las autoridades por lo que en su momento consideraron injusto. Envileciéndolo todo con su cinismo que no parece tener límites Javier Duarte no solo genera indignación si no también burlas. Ah, y muchísimos memes.
Podemos inferir que en un arrebato de arrepentimiento se está solidarizando con aquellas familias a las que les quitó el pan de la boca por culpa del ofensivo saqueo.
Podemos aseverar que la PGR resultó el mejor nutriólogo para lograr que baje de peso.
Continuará…
@martinezbriceno