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La Verdad del Sureste

EHHHHH… ¡PU#O!



Recuerdo la primera vez que mi padre (quien tristemente le va al Cruz Azul) me llevó a ver un partido de fútbol en vivo, fue en el estadio Luis Pirata Fuente, en Veracruz. Era yo apenas un niño que no llegaba a diez años. Recuerdo cómo al inicio del partido, cuando el sonido local anunciaba la alineación del equipo visitante (Necaxa), inmediatamente después del nombre de cada jugador se escuchaba retumbar en el estadio el unísono grito de la afición local: “pu#o” (por cuestión de redacción una de las cuatro letras de la palabra será sustituida por el signo  “#”, aunque seguramente el lector no tendrá menor dificultad para reconocerla). Le pregunté a mi papá (¿ya mencioné que le va al Cruz Azul?)por qué la gente gritaba así, aunque no recuerdo muy bien sus palabras, recuerdo que lo tomó con gracia. Hace aproximadamente unos veinte años de aquella experiencia.
    Esa misma palabra es la que hoy en día se pronuncia en los estadios del futbol mexicano cada que hay un despeje desde la portería rival durante el juego. Como si se tratase ya de una tradición.
    Pero los mexicanos no entendemos de fronteras (nos causan molestia y hasta las cruzamos ilegalmente) y allá donde llega nuestra humanidad, llevamos nuestra cultura como principal equipaje.  Así, los estadios internacionales han sido desde hace muchos años testigos del tradicional grito de “ehhhhh…pu#o”, que, aunque para los mexicanos que lo gritan es un acontecimiento folklórico, para la FIFA es considerado homofobia. ¿Lo es en realidad?
    Según la RAE homofobia es: “la aversión hacia la homosexualidad o hacia las personas homosexuales.” Es decir, que el grito en cuestión entraña (según la FIFA) aversión o repugnancia hacia la homosexualidad; y aunque en sus inicios dicho grito implicaba rencor, en la actualidad se ha vuelto (y en el contexto de los estadios) propiamente folklórico. Yo mismo tengo amigos homosexuales que consideran al grito como absurdo y sin sentido, inofensivo: nada tiene que ver con su preferencia sexual. Más aún, si estuvieran en el estadio y  el portero estuviera a punto de despejar, ellos también gritarían por pura diversión “¡PU#O!”. Ni hablar de las diferentes acepciones de la palabra.
    Sin embargo, existe también un sector que lo toma con mayor seriedad y a quien si le resulta ofensivo. Y es que la dichosa palabra fuera de ese contexto, conlleva una carga negativa insalvable; es la misma palabra que ha sido proferida invariablemente antes o durante la comisión de una agresión y/o delito en contra de un sinnúmero de homosexuales. En ese sentido, la FIFA tiene razón.
    Por desgracia, el país donde actualmente se juega la Copa Confederaciones y próximamente el mundial de futbol (ambos torneos organizados por la FIFA), ese sí,  es abierta y marcadamente homofóbico. Pero económica y políticamente poderoso.
Esperemos que el jalón de orejas a la afición mexicana implique un mensaje con destinatario ruso, y que la lucha contra la discriminación y la homofobia tenga verdaderamente alcances internacionales. @martinezbriceno

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