ELECCIONES 2017
El pasado 4 de junio se llevaron a cabo elecciones en distintos estados del país para la renovación de gobernadores y presidentes municipales. En Estado de México, Nayarit y Coahuila se sufragó por la renovación del ejecutivo, mientras que en el vecino estado de Veracruz se eligieron los que serán los nuevos ediles de los 212 municipios que conforman esa entidad.
En Nayarit y Veracruz la Alianza PAN-PRD registró los mayores triunfos: mientras que en el primero se ganó la gubernatura, en el segundo dicha alianza conquistó la nada despreciable cantidad de 106 alcaldías, la mitad de las que estaban en juego.
Sin embargo, lo que enciende las alarmas a la democracia y coloca la legitimidad institucional en la cuerda floja, es lo ocurrido en Coahuila y Estado de México. En el caso de Coahuila casi el 30% de los paquetes electorales, presentaban irregularidades por lo cual no pudieron ser contabilizados en el Programa de Resultados Preliminares (PREP) deteniéndose el cómputo al 70% de los paquetes. Aunque se preveía el triunfo del candidato panista, al final el instituto electoral de aquel estado le daría el triunfo a Riquelme, candidato priista y heredero del linaje de corrupción, desfalco y vínculos con el crimen organizado de los Moreira.
Más indignante aún es lo sucedido en el Estado de México, pues aunque existen estudios realizados con las cifras publicadas por el propio Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) que indican que se le agregan casi 250 mil votos de más a Del Mazo, la autoridad electoral ni ve, ni oye (pero si suma de más). Mientras la voluntad popular dio un resultado, la institución declaró otro. Ahí también hicieron ganar al PRI, y como en Coahuila, no lo hicieron los ciudadanos, sino las instituciones. La destrucción de estas, del estado de derecho, y la legalidad a cambio de mantener el poder. Y es que los intereses económicos son muchos, muchísimos.
En algo el PRI tiene razón: que los perdedores acepten la derrota; que el PRI acepte que fue vencido en las urnas por el PAN en Coahuila y por MORENA en el Estado de México y que les devuelva los triunfos robados.
Actualmente PAN, PRD y MORENA conforman un frente por un #CoahuilaDigno, en el que piden se lleven a cabo nuevas elecciones en aquella entidad. Esperemos lo propio para el Estado de México, pues el fraude electoral es como el cambio climático; aunque muchos políticos se niegan a reconocerlo, es una realidad que nos afecta a todos (excepto, claro, al que lo comete).
@MartinezBriceno